lunes, 13 de junio de 2011

El día que mi padre le dió una trompada a Xavier Cugat

(dar click en la imagen para agrandar)
Xavier Cugat, un músico español (n. en Gerona, Cataluña, en 1900 y + 1990), participó en las bandas sonoras de las primeras películas con sonidos, fue director musical de diversos films protagonizados por Esther Williams y actor de la Metro Goldwyn Mayer en calidad de director musical junto su orquesta. Xavier Cugat se dió a la tarea de divulgar por el mundo la música afrocubana, y de su agrupación musical surgieron grandes intérpretes de la música tropical tales como Tito Rodrígiuez y Vitín Avilés.

(imagen tomada del mundo del cartel).

Fue en la película "Escuela de sirenas" (Bathing Beauty), protagonizada por Esther Williams, en la que Xavier Cugat introdujo universalmente el joropo venezolano llamado Alma llanera, y gracias a ello meses más tarde el músico catalán fue invitado a tocar presisamente esa pieza en una elegante fiesta en Caracas (Venezuela), donde el bailarín Alfredo Alvarado (mi padre) ejecutaría un magnífico baile pues Alfredo aderezaba el joropo con tap-dance, zapateo español y malambo argentino. Alvarado, mi padre, contaba que:

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'El Alma Llanera' tocada por Xavier Cugat, en la película "Escuela de Sirenas"

"El presidente del club Venezuela me mandó a llamar para que bailara un joropo en la gran fiesta del club, amenizada por Cugat, Quiero que te bailes un joropo -me dice- en medio del espectáuculo. Va a ser una cosa muy bonita. Viene el General (Marcos Pérez Jiménez) y la Junta en pleno. Le vas a a bailar a lo mejor de la alta sociedad. Usted se viene vestido a lo criollo, para que sea un contraste, una animación, con alpargatas y sombrero de cogollo y con una muchacha muy criolla también. Yo había enseñado a bailar a la muchacha muy bien el joropo, y cuando me tocó el turno Ospina se le acerca a Cugat y le dice: Cugat, le presento al Rey del Joropo venezolano. Lo hemos traído para que usted le toque el Alma LLanera y él baile. Entonces Cugat, con el mayor desparpajo, le dijo: ¡oh! carramba yo siento mucho no poderr acompañar al indio porque mi música no es para indios, es una música... Yo no oí más. Ospina se retiró , me tomó por el brazo y me me llevó a la oficina, abrió la caja fuerte y le firmé un recibo por mil bolívares. Me fui a la casa. Al llegar pregunta mi padre: ¿Y cómo te fue, Alfredo? Una linda fiesta. Estaba el General, la alta sociedad, yo no bailé... ¿Cómo que no bailaste?. Le conté lo sucedido. Mi papá era un hombre atravesadísimo, le daba una tunda a cualquiera; el tuerto Alfredo -así le apodaban por una catarata en uno de sus ojos. Me dijo: ¿qué es eso? Tu no eres hijo mío, tu eres un sinverguenza. ¿Cómo es posible que ese hombre te venga a insultar y tu no le hayas dado ni siquiera un cabillazo? Te vas de la casa y no regreses si no tienes una vaina con ese hombre. Me fui. Al día siguiente estaba en radio Continente, dode tocaba Cugat.

Alfredo Alvarado, "el Rey del Joropo", en su juventud

Me quedé en la puerta, esperando que saliera. De pronto un remolino de gente. Cugat venía bajando las escaleras con Lina Romay, una artista que bailaba rumba y otras cosas. La Lina tenía un ramo grande de flores enormes. Entonces me metí en el bululú, me acerqué a Cugat y lo paré: ¿Usted se acuerda que anoche me llamó indio? Pero él no se acordaba de nada. No, yo no rrrecuerrdo nada -me contestó-. Le zampé un tanganazo en la boca, ¡caraj! ¡plum! ¡pam!, y aquel labio comenzó a echar sangre, y la sangre a chorrearle por el esmoquín blanco, y gritos ¡un loco! la gente corriendo, el ramo de flores por el suelo, y aquel bochinche , la gente para un lado y pal otro, y Cugat pegado a la pared con un pañuelo en la boca, y el militar de guardia, porque en esos días la cosa estaba fea y había soldados en todas las radios, se me vino encima. ¡Un momento! -le grité-, el señor insultó a la patria y a Bolívar. El soldado se canchó su bayoneta al cinto y se fue a sentar otra vez. Pero me agarró un policía: ¡está detenido! y con la misma me metieron en una camioneta. En la mañana grandes titulares en los periódicos: "El Rey del Joropo le da una trompada a Xavier Cugat porque insultó a Venezuela". En una caricatura salía una mano así, y al pie: "La mano vengadora". La cosa se ponía difícil para Cugat y el empresario, pues había una presentación en el Metropolitano y la noticias y el bochinche de la prensa podían afectr la popularidad de Cugat. De manera que un tal Legorbu, empresario, habló cvon Cugat y el propio Cugat sacó la boleta de libertad para mí y se fue con todos los periódistas para 'la Modelo' (una cárcel). Entonces me llamaron: ¡Alfredo Alvarado! cuando salí del buzón de la cárcel Modelo me estaba esperando Cugat con los brazos abiertos y una gran sonrisa y un punto de sutura en un labio. ¡Venga un abrazo! -dijo- Y con el abrazo las fotos. Cerrado el impase Xavier Cugat-Alfredo Alvarado. Una simple y mala interpretación del artista criollo. Cugat se interesa por conocer la música venezolana. Alvarado bailará en el Hotel Avila el Alma Llanera, nadie me llamó. Me quedé esperando el contrato.

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