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lunes, 25 de junio de 2012

El gánster convertido en taduador quiere cambiar la actitud que tiene Japón sobre el arte corporal

Desnudo artístico: Dos mujeres lucen tatuajes que cubren todas sus espaldas

El artista japonés Horiyoshi III crea sorprendentes 'trajes' de cuerpo completo de tatuajes que son sinónimos del submundo criminal de japón.

El autor intelectual y manual de estos diseños sobre la piel era un miembro notorio de la yakuza antes de cambiar una vida de crimen por una carrera con él situado detrás de la aguja, pero Horiyoshi III está tratando de romper la conexión entre el arte del cuerpo y la mafia para poner fin a la discriminación a gran escala de las personas tatuadas en Japón.


A las personas tatuadas se les prohibió la entrada a decenas de lugares en Japón, ya sea a las aguas termales o a centros de acondicionamiento físico (fitness), mientras que el alcalde de Osaka recientemente obligó a los empleados de la ciudad a llenar una encuesta para saber si tienen o no un tatuaje.

La discriminación está vinculada a una asociación aparentemente indisoluble con la yakuza, cuyos miembros poseen tatuajes distintivos que indican su asociación con las familias del crimen, como la Yamaguchi-gumi.

Un grupo de hombres muestran sus tatuajes creados por el artista Horiyoshii III

Se cree que el clan del crimen tiene alrededor de 50.000 miembros, con una reputación de participar en todo, desde juegos de azar, drogas, prostitución, delincuencia de cuello blanco y préstamos de usura.

Horiyoshi dijo: "Los tatuajes tienen una mala imagen en todas partes, pero sobre todo en Japón, por que están asociados con la violencia y la yakuza, incluso desde el punto de vista simplista.

Para Horiyoshi III, la piel en la que él hunde su aguja empapada de tinta es un lienzo para los mitos y leyendas de Japón.

'La gran ola de Kanagawa', de Katsushika Hokusai

El artista, que utiliza la vaiación mpoderna de una vara de mabú con punta de metal es todavía favorecido por algunos tradicionalistas. Horisyoshi III dijo durante una exposición de su obra con sujetos vivos, en Tokyo el mes pasado, que su mayor inspiración es Katsushika Hokusai, un artista famoso que realizó grabados en madera del Monte Fuji, y cuya obra más famosa es 'La gran ola de Kanagawa',una pintura en la que se representa una tormenta en alta mar al momento en que la cresta de una ola está a punto de romper sobre la barca de unos marineros, y justo en el centro y al fondo se observa el monte Fuji.


Horisyoshi III citó igualmente a Utagawa Kuniyoshi, un maestro japonés conocido por sus paisajes, animales místicos y representaciones de espadas samuria, aunque el artista tatuador expresó "pero también estoy influenciado por otros artistas japoneses".

Alexander Reinke alemán de nacimiento y aprendíz de Horiyoshi, insistió en que los tatuajes en Japón son muy diferentes de las que se encuentran en Europa y los EE.UU. reinke agregó:

"La mayor diferencia es que los tatuajes en el oeste son creados para subrayar la individualidad de una persona. Ellos quieren hacer una declaración o recordar que son un gran fan de algo."

Un grupo de hombres de la yakuza muestra sus tatuajes de cuerpo entero

"En Japón algunos grupos se hacen tatuajes, pero no para subrayar su individualidad porque la individualidad no es tan importante en Japón, el grupo es el que es importante", añadió.

Esa mentalidad se traduce muchas veces en los clubs de tatuajes, donde los miembros se reúnen para mostrar sus diseños a la gente normal con "trabajos normales" que tienen una pasión por el arte del cuerpo, dijo.

"Por lo general, un grupo que está tatuado por el mismo maestro forma un pequeño club para sí mismos, como hoy aquí, donde todo el mundo que ha sido tatuado por el Sr. Horiyoshi se ha reunido y se acaba de pasar un buen rato."

Mujer yakuza con tatuaje de cuerpo entero

Horiyoshi III nació en 1946 con el nombre de Yoshihito Nakano. Nakano se inspiró cuando vio a un Yakuza (gángster japonés) con un tatuaje de cuerpo entero en un baño público cuando él tenía "once o doce años" de edad. Esto lo inspiró para visitar al legendario artista del tatuaje Yoshitsugu Muramatsu, también conocido como Shodai Horiyoshi de Yokohama.akano consiguió su propio tatuaje del hijo de Horiyoshi II - Shodai Horiyoshi - y llevo a Nakano a convertirse en aprendiz a los 25 años. Horiyoshi III es el segundo tatuador al que se le concede ese título honorífico, que pasa de maestro a aprendiz. Muramatsu le otorgó este título a Nakano en 1971.

Horiyoshi III era un miembro de la Yakuza en la edad joven, pero lo dejó antes de convertirse en un aprendiz del tatuaje. Su esposa, Mayumi Nakano, es la directora general de su "Museo del tatuaje", ubicado cerca de la estación de Yokohama, que fundó en el año 2000. En el estudio de Horiyoshi en Yokohama, Japón, se exponen tatuajes que fueron realisados a mano alzada y usando una maquina eléctrica. Horiyoshi hacia el delineado a mano hasta finales de 1990. Su amistad con Don Ed Hardy, que comenzó a mediados de la década de 1980, lo conducirá a la adopción de máquinas eléctricas para lograr un delineado mas preciso.

El sombreado y el color se agregan con la tecnica del tebori tradicional, a mano, como es la técnica de los tatuajes japoneses. Sus motivos estan restringidos por el repertorio clásico de la gran variedad de cuentos tradicionales japoneses y diseños clasicos: peonías, kois, dragones, Tenyo, etc Horiyoshi se siente responsable de mantener el repertorio clásico vivo "Un pinchazo a la vez". Se podria afirmar que, Horiyoshi III es uno de los grandes maestros del tatuaje tradicional Japones.


Fuente: Daily mail y páginas web de Horiyoshi III:
ttp://www.ne.jp/asahi/tattoo/horiyoshi3/, Horiyoshi III

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miércoles, 2 de mayo de 2012

Artículo: Sexo y pereza y "El Imperio de los 'Sin Sexo'" (video).


Sinopsis del video tomado de Youtube: El Instituto Nacional de Sexología japonés define con el término Sexless ('Sinsexo') a las parejas que mantienen relaciones amorosas con una frecuencia inferior a una vez al mes. Pero, como muestra el documental El Imperio de los SinSexo, ingenioso juego de palabras que evoca la película El Imperio de los sentidos de Nagisa Oshima, cada persona tiene su propio concepto de abstinencia. Los hay que, aunque sólo hagan el amor una vez al año o, incluso, cada dos años, no se consideran 'Sinsexo'.

'Mendokusai' es la excusa perfecta utilizado por ellos para para no hacer el amor.

El 37% de las mujeres japonesas se reconocen como abstinentes pero diversos informes demuestran que el porcentaje es mucho mayor. La famosa terapeuta nipona Mayumi Futamatsu asegura en el documental "El impero de los SinSexo" que la experiencia en su consulta le confirma que "entre el 60 y 70% de las parejas de más de 40 años no mantiene relaciones sexuales".

Esta situación no es nueva en Japón. Yoko, una esteticista de 39 años, cuenta que cuando se casó se fue de viaje de novios con su marido durante 10 días "y no pasó nada. Hasta el tercer año de casados no empezamos a hacer el amor tres o cuatro veces al año. Siempre se lo pedía yo y al final se fue a dormir a otra habitación".




Reproduzco este excelente artículo
escrito por Santiago Alba Rico.


Hace unas semanas, un documental emitido por la televisión española revelaba una realidad insospechada para los que amamos la cultura japonesa: el 70% de los habitantes de Japón no mantiene nunca relaciones sexuales: parejas casadas que llevan veinte años sin hacer el amor, novios castos que evitan tocarse, ejecutivos solitarios que pagan por poder acariciar... un gato. Podríamos pensar que se trata de una cultura puritana y reprimida o de una sociedad de disciplina “protestante”, volcada en el trabajo, que ha dado la espalda a los placeres del erotismo. Pero es mucho más complicado e inquietante. Porque resulta que este Japón monacal, de pocos hijos y menos abrazos, cuenta con la más floreciente industria del sexo del mundo, con unos ingresos de 20.000 millones de euros al año que representan el 1% del PIB del país. Aún más: no se trata sólo de la industria más potente sino también de la más refinada, la más variada, la más imaginativa y la menos púdica: las calles de Tokio ofrecen sin tapujos toda clase de reclamos publicitarios y toda clase de servicios; y sus ciudadanos los reciben y los usan con la misma naturalidad con la que comen sushi o compran el último modelo de iPhone.

Muchos ejecutivos solitarios acuden a centros que ofrecen gatos sólo para ser acariciados

¿Hay alguna contradicción o, por el contrario, una proporcionalidad directa entre la abstinencia sexual y la hipertrofia de los estímulos sexuales? La característica central de esta refinadísima industria del placer corporal es que todas sus ofertas, sus adminículos, sus imágenes y sus promesas de gozo no sólo excluyen la penetración (que es la que define la prostitución, ilegal en Japón) sino que está orientada a suprimir cualquier mediación propiamente humana. ¿Cómo decirlo? No es que en Japón estén desapareciendo las “relaciones sexuales”; lo que están desapareciendo son las “relaciones” en general mientras que el sexo sin relaciones, completamente autorreferencial, va ocupando un lugar cada vez más importante en la vida de individuos desconectados del mundo que no sienten la menor vergüenza en exhibir y proclamar esta desconexión. Esta riquísima, civilizadísima, libérrima industria sexual -con todo su aparato escénico e instrumental- está orientada a ahorrar el trabajo de las dependencias exteriores: el cortejo, la conversación, los preliminares, el otro mismo. Uno de los japoneses entrevistados en el documental declaraba con alegre franqueza que prefería masturbarse en una cabina con una vagina de plástico mientras veía imágenes pornográficas que acostarse con su novia: “me da mucha pereza”, decía, “porque cuando estoy con ella tengo que ocuparme de su placer y prefiero ocuparme sólo del mío”. Lo extravagante de este egoísmo es que quiebra la regla antropológica básica de los últimos 15.000 años según la cual el propio placer sexual estaba asociado precisamente a la existencia de otros cuerpos y al reconocimiento, aunque fuese negativo, de nuestra dependencia de ellos. El sexo en Japón se ha emancipado de los cuerpos, esas criaturas tan inmanejables, tan incómodas, tan exigentes, tan imprevisibles.

"Mendokusai" significa en japonés "estoy cansado". Imagen tomada de tryonmydream

“El infierno son los otros”, decía el filósofo Jean-Paul Sartre. Los otros, sobre todo, dan pereza. Hasta ahora nos cansaba trabajar y nos cansaba también estudiar mientras que estábamos siempre dispuestos a reunirnos con unos amigos, ir a una fiesta, participar en el bullicio de una conversación, desnudar de nuevo con emoción el pecho del amado. Ahora lo que cansan son las relaciones. Sexo sí, relaciones no. La industria sexual en Japón refleja y alimenta una sociedad de perezosos masturbadores que pagan para no tener que ocuparse de sus mujeres o de sus novias; que pagan, en definitiva, para emancipar su propio placer de cualquier contacto exterior.

El colmo de la civilización, ¿será la masturbación industrial? Tres cosas llaman la atención de esta extraña pereza cultural. La primera, como insólita ruptura antropológica, tiene que ver con el hecho de que las imágenes y los instrumentos han absorbido por completo la intensidad de los objetos a los que aludían o sustituían. La pornografía, las muñecas, los juguetes sexuales, fuente hasta ahora de estímulo y de insatisfacción, sucedáneos irritantes del cuerpo deseado, se han convertido en el objeto mismo donde se satisface el deseo. Esas imágenes, esas muñecas, esos juguetes, constituyen la superación completa de todas las imperfecciones y todas las molestias, al servicio ahora de un placer encerrado, como un molusco, en el propio cuerpo. En su cabina, frente a la pantalla, manipulando el artefacto de plástico, el perezoso no echa de menos el cuerpo verdadero; todo lo contrario: se siente aliviado, liberado, sexualmente colmado en su confortable negación del mundo.

Imagen tomada de michaelimages

La segunda cosa que llama la atención de esta ruptura antropológica es, en cambio, de orden muy tradicional: esta nueva sociedad de perezosos masturbadores sigue siendo, como la anterior, machista y masculina, y en ella la mujer ocupa no sólo un papel subalterno sino también instrumental. La industria japonesa del sexo, que no está dirigida a las mujeres, emplea sin embargo a muchas mujeres, pero no porque los clientes pidan o necesiten cuerpos femeninos, sino porque los cuerpos femeninos, con un poco de trabajo, pueden lograr parecer imágenes, muñecas y juguetes. Los hombres se ahorran el trabajo de las relaciones; las mujeres trabajan para ahorrar a los hombres el trabajo de las relaciones. Ciencia-ficción y patriarcado se citan en los locales de masturbación industrial de Tokio. La vieja utopía homofóbica y misógina de un mundo sin mujeres se hace realidad en estos recintos de sexo puro donde una sucesión de Unos Machos se derrite en un espacio sin Nadie.

La última sorpresa es inquietante y se refiere a la naturalidad con que los japoneses reivindican su derecho a la pereza antropológica. Hay algo muy desagradablemente machista en la bravuconería del latin-lover que se jacta en público de sus hazañas sexuales; pero uno casi siente nostalgia del macho de las cavernas, y hasta del salvaje torturador, ante la obscenidad del masturbador industrial al que sobran todos los cuerpos del mundo y que exhibe su auto-erotismo como la máxima satisfacción y la máxima evolución a la que puede aspirar un individuo humano.

'Poblada soledad', de Alberto Pancorbo. Imagen tomada de Im-pulso

Una de las ventajas del sexo es que obliga a prestar atención al otro. No cuidamos un cuerpo enfermo de buena gana, pero nos ocupamos con minucioso entusiasmo del cuerpo deseado. El amor y el deseo constituyen la única garantía irrefutable de la existencia del mundo y de nuestra dependencia recíproca en él. Un beso es una forma de materializar al otro; una caricia una marca de salvación del cuerpo ajeno. ¿Que pasa cuando la pereza llega al extremo de cortar todo vínculo -incluso el del deseo- con un cuerpo de carne y hueso? Japón, vanguardia del capitalismo, está a punto de liberarse industrialmente de la atadura de los otros. Quizás sea bueno. Un perezoso antropológico emancipado de todas las relaciones corporales no será un maltratador doméstico ni un violador en serie ni un sádico verdugo; un masturbador satisfecho nunca será un activo destructor del mundo. Pero un macho que se “independiza” de los cuerpos a través de la masturbación artefacta, un perezoso radical adicto a la ausencia industrial del mundo, hará muy poco por conservar ese mundo que desprecia, allí donde se encuentre en peligro, y hará en cambio todo lo que sea necesario -y sin ningún malestar o remordimiento- por conservar la industria de la que depende su independencia. Entre la barbarie antigua, tan saludablemente asesina, y la masturbación ultracivilizada, tan bárbaramente perezosa, ¿no habrá aún alguna forma de seguir reivindicando la existencia del mundo, el amor libre, la dependencia voluntaria, el beso salvífico, el placer compartido?

Fuente

Otros post relacionados publicados en este blog:

-Aumenta el desinterés por el sexo en la juventud japonesa
-http://neuroniando.blogspot.com/2011/02/blog-post.html

jueves, 29 de diciembre de 2011

Gif animado de Hasui Kawase del Museo Metropolitan

La página web de arte y fotografía "My Modern Metropolis" recibió de parte del Museo Metropolitano de Arte un e-mail conteniendo un gif animado, publicado por primera vez en 1925 en madera policromada, titulada "Templo Zojoji en Shiba". A continuación les coloco la imagen estática original de la antigua nevada en Tokyo plasmada por Kawase Hasui (1883 - 1957), y otras magníficas obras que no pude dejar pasar cuando buscaba otros grabados de este destacado artista oriental que me dejó fascinada por largo rato. Los trabajos artísticos de Hasui me transmiten un estado emocional ligado a la paz o a la nostalgia, y en ocasiones, después de observar las calles silentes, las noches japonesas, los puentes y la lluvia parecía como si ocultaran un misterio o una delicada historia.






A Hasui Kawase le gustaban las escenas nocturnas y aquellas donde se podía ver caer la lluvia o la nieve. En sus obras los seres humanos son escasos, y casi siempre los muestra dirigiéndose hacia algún lado bajo un paraguas.
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Los padres de Hasui Kawase eran comerciantes y esperaban que su hijo se ocupara del negocio de la familia a pesar de que Hasui sólo se interesaba por la pintura que había aprendido desde niño, y lo peor, con técnicas tomadas de Occidente (acuarela, pintura al oleo, etc), cuestión que agravó el que su familia aceptara su vocación. Todo lo contrario, se opusieron decididamente. Semejante conflicto se resolvió gracias a su hermana, quien se casó con un empleado de la tienda y asumió las riendas de la tienda.

"Día nublado en Mizuki, en Ibaragui"


Kawase le pidió al maestro Kiyokata Kaburagi, un pintor de estilo tradicional japonés, ser su discípulo pero Kaburagi lo rechazo por ser demasiado viejo, aún así Kawase no se rindió hasta que finalmente Kaburagi lo aceptó.


"Noche lluviosa en Kawarako, Ibasaki"

"Muñeca en traje corto"

Todos los bocetos de Hasui eran realizados en la calle, sobre la marcha, en plena noche, es decir, in situ; sólo trabajaba en su casa o posadas cuando agregaba el color. Sus viajes tenían el objetivo de percibir “en vivo” los paisajes y las escenas urbanas tal como los veía suceder, y al regresar al hospedaje entonces añadía el color a los dibujos.

"Caída Yudaki, Nikko", 1.941.

"Nieve en santuario Hinoeda"

Sin título. Museo de Broklyn

Hasui fue un gran maestro del siglo XX del grabado y la impresión xilográfica sobre madera. En su productiva vida artística realizó más de 600 tipos de madera con distintos ambientes urbanos y de la naturaleza. Su obra es tan extensa que abarca biombos, rollos colgantes tradicionales, óleos, acuarelas libros y revistas.

El artista pasó una gran parte de su vida viajando con un solo propósito: captar las vistas panorámicas “en vivo” a través de bocetos. De vuelta a su posada, agregaba el color a los dibujos.


"Lluvia en Nissaka"


"Iris"







"Castillo Aoba, Sendai"

La vida de Hasui Kawase transcurrió entre viajes, y los gastos generados por sus recorridos no le permitieron ganarse la vida como grabador a tiempo completo por lo caro que le resultaba la vida en la carretera. En dos ocasiones perdió su vivienda; una de las casas fue destruida por el terremoto de 1923 y la otra, por los bombardeos sucedidos en Tokio en la Segunda Guerra Mundial. En el sismo de 1923 perdió muchas de sus obras, y por ello los creaciones realizadas antes de esa fecha son muy cotizadas.

Imágenes tomadas de Artrick Playground

La gran miopía que aquejaba a Hasui Kawase (usaba enormes anteojos) nunca fue un obstáculo para captar con gran detalle las variaciones de la luz con sus intensidades o sutilezas en el color.



Festival nocturno de fuegos artificiales, 1924.

"Hasui se describió como una personalidad conservadora y apegado al viejo Japón". En vida se resitió a vestir ropas occidentales y siempre se le vió con kimono. Es reconocido como uno de los creadores más talentosos del movimiento artístico japonés Shin hanga.

En 1956, Hasui Kawase fue nombrado tesoro nacional viviente de Japón.

Wikipedia, la equilibrista, Woodblockprints, Cuaderno de retazos, A Journey Round My Skull, Castle Fine arts, VMFA, Terramina, The Arst of Japon, Futuro pasado, Fanmakimaki

sábado, 10 de diciembre de 2011

Aumenta el desinterés por el sexo en la juventud japonesa

Imagen tomada de stormfront.org

Hong Kong (CNN). Aumentan los jóvenes que no muestran interés por el sexo en Japón, donde se agrava el problema del envejecimiento de la población y la falta de natalidad. Según los resultados de una encuesta publicados la semana pasada, un 60 % de los hombres solteros no tiene una mujer que sea su pareja.

Según una encuesta del Instituto Nacional de Investigación de la Población y la Seguridad Social, dirigida a solteros de entre 18 y 34 años, más del 61 % de los hombres ha contestado que no tiene pareja del sexo opuesto, un aumento de 9,2 puntos con respecto a la encuesta anterior, del 2005. En el caso de las mujeres fue del 50 % aproximadamente. Además, el 45 % de las personas sin pareja contestó que no tenía mucho interés por relacionarse con el sexo opuesto.

Por otra parte, una de cada cuatro personas solteras de entre 35 y 40 años no ha tenido ninguna experiencia sexual.

De los solteros, un 86 % de los hombres y un 89 % de las mujeres afirmó que quiere casarse algún día. Como motivo de no haberse casado, más del 40 % dió la falta de estabilidad económica.

En una encuesta publicada a principios de este año por la Asociación para la Planificación Familiar de Japón, de entre los jóvenes de 16 a 19 años, un 36 % de los chicos (19 puntos más que en el 2008) y un 59 % de las chicas (12 puntos más) contestó que no tenía interés por el sexo o que le disgustaba. Estos resultados corroboran el aumento de los jóvenes llamados hervíboros[1], sin interés por el amor o el sexo.

La tasa de natalidad de Japón es de 1,34, una de las más bajas del mundo, además de tener una población envejecida, en la que una de cada cinco personas tiene más de 65 años. La Federación Económica de Japón, hace tres años, para aumentar la tasa de natalidad, pidió a sus 1.600 empresas asociadas que consideraran permitir a sus empleados casados volver más pronto a casa. Sin embargo, vistos los resultados de estas encuestas, parece que no ha mejorado la situación.

[1] NdT: Se llaman hervíboros porque no tienen interés por la carne
Fuente: CNN de Japón

Agradecemos al gran amigo Kenta por la traducción

martes, 22 de noviembre de 2011

Pui Lan Cockman (Japón) Acuarela y tinta sobre papel de arroz chino

De niña, en Hong Kong, trabajando en la fábrica de suéters de su abuelo, Pui-Lan tenía el sueño de ser artista. A partir de trozos de carbón en papel Pui-Lan materializaba las visiones de su mente. Una visita a un museo de arte local en sus primeros años escolares solidificó su sueño, y después de un largo estudio obtuvo cuatro grados en la pintura de acuarela china, uno por parte de la Escuela Internacional de Arte y tres de la Universidad de Hong Kong. Pui-Lan llegó a los Estados Unidos para ampliar sus oportunidades artísticas y después de una década ha compartido su trabajo en muchísimos festivales de arte acumulando una creciente lista de clientes nacionales e internacionales, además de numerosos premios: Su trabajo se ca: "Creo que el flujo del pincel permite la visualización del espíritu del alma"































Fuente: Pui Lan, fishbone555, liveinternet.ru, blog.kp.ua.