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miércoles, 18 de julio de 2012

¿Es nuestro universo el único universo? (subtitulada en español)

Brian Greene, uno de los defensores más conocidos de la teoría de supercuerdas  -la idea de que  las  cadenas  minúsculas  de  energía  que  vibra  en  una  mayor  dimensión  del    espacio-tiempo crea cada partícula y la fuerza en el universo- es profesor de física y matemáticas en la Universidad de Columbia y se ha centrado en las teorías unificadas desde hace más de 25 años. El físico Brian Greene ha escrito entre otros libros The Elegant Universe, finalista Pulitzer, y La Fábrica del Cosmos, Icarus, al borde del tiempo  y La Realidad Oculta, su último libro, que explora la posibilidad de que nuestro universo no es el único universo.

La conferencia dictada por el científico Brian Greene pertenece originalmente a la magnífica página de conferencias TED.   

 

(transcripción de la conferencia dictada en Marzo del 2012 en Longbeach, California)

Hace unos meses se otorgó el premio Nobel de física a dos equipos de astrónomos por un descubrimiento catalogado como una de las observaciones astronómicas más importantes de la historia. Y hoy, después de una breve descripción de ese hallazgo, les hablaré de un marco conceptual muy polémico para explicar su descubrimiento. A saber, la posibilidad de que más allá de la Tierra, de la Vía Láctea y de otras galaxias lejanas, podríamos encontrar que nuestro universo no es el único, sino que es parte de un vasto complejo de universos al que llamamos multiverso.



Pero la idea de multiverso es rara. Digo, muchos nos hemos criado con la idea de que "universo" quiere decir "todo". Y digo la mayoría pensando como mi hija de cuatro años que me ha oído hablar de estas ideas desde que nació. El ańo pasado la tenía en brazos y le dije: "Sophia, eres a quien más amo en el universo". Me miró y dijo: "Papi, ¿universo o multiverso?" (Risas)

Pero salvo este tipo de crianza anómala, es raro imaginar otros reinos distintos de los nuestros, con características fundamentalmente diferentes, que puedan denominarse universos por derecho propio. Y, sin embargo, aunque especulativa, la idea existe. Mi objetivo es convencerles de que hay razones para tomarlo en serio, porque podría ser correcto. Contaré la historia del multiverso en tres partes. En la primera parte hablaré de los resultados de los ganadores del Nobel y pondré de relieve el misterio profundo que revelaron esos resultados. En la segunda parte ofreceré una solución para ese misterio, basada en un enfoque llamado teoría de cuerdas y es allí que aparecerá el multiverso en esta historia. Finalmente, en la tercera parte, describiré una teoría cosmológica llamada inflación que unirá todas las piezas de la historia.

Bueno, la primera parte empieza en 1929 cuando el gran astrónomo Edwin Hubble se dio cuenta de que las galaxias lejanas estaban huyendo de nosotros y estableció que el propio espacio se está estirando, se está expandiendo. Esto fue revolucionario. La idea predominante era que, a muy gran escala, el universo era estático. Pero aun así, había algo de lo que todo el mundo estaba seguro: la expansión debería estar desacelerándose. Así como la fuerza gravitacional terrestre retrasa el ascenso de una manzana lanzada hacia arriba, la fuerza gravitacional de cada galaxia sobre las demás debería aminorar la expansión del espacio.


Ahora avancemos hasta los años 1990 cuando esos dos equipos de astrónomos que mencioné al principio se inspiraron en este razonamiento para medir la tasa de desaceleración de la expansión. Y lo hicieron observando meticulosamente muchas galaxias lejanas, lo que les permitió graficar el cambio de la tasa de expansión en el tiempo. Y he aquí la sorpresa: encontraron que la expansión no se está desacelerando. Por el contrario, se está acelerando; va cada vez más rápido. Es como lanzar una manzana hacia arriba y que ascienda cada vez más rápido. Si vieran que una manzana hace eso querrían saber el porqué. ¿Qué la empuja?

Del mismo modo, los resultados de estos astrónomos, sin duda meritorios del premio Nobel, arrojaron una pregunta similar: ¿Qué fuerza lleva a las galaxias a huir de las demás a una velocidad cada vez mayor? Bueno, la respuesta más prometedora viene de una vieja idea de Einstein. Estamos acostumbrados a ver a la gravedad como una fuerza que hace una sola cosa: atrae objetos mutuamente. Pero en la teoría de la gravedad de Einstein, en su teoría de la relatividad general, la gravedad también puede repeler.

¿Cómo? Bueno, según los cálculos de Einstein si el espacio está ocupado uniformemente por una energía invisible, una especie de niebla uniforme e invisible, entonces la gravedad generada por esa niebla sería repelente, gravedad expansiva, que es justo lo que necesitamos para explicar las observaciones. Dado que la gravedad expansiva de una energía invisible del espacio -- ahora la llamamos energía oscura, pero la puse como humo blanco para que puedan verla -- su gravedad expansiva haría que cada galaxia empuje a las otras, acelerando la expansión, en vez de aminorarla. Esta explicación representa un gran avance.

Pero les prometí un misterio aquí en la primera parte. Es éste. Cuando los astrónomos calcularon la cantidad de energía oscura que debe tener el espacio para dar cuenta de la aceleración cósmica miren lo que encontraron. Es un número pequeño. Expresado en la unidad significativa es espectacularmente pequeño. El misterio consiste en explicar este número peculiar. Queremos que este número surja de las leyes de la física pero hasta ahora nadie ha encontrado la manera de hacerlo.


Tal vez se pregunten: ¿debería importar? Quizá explicar este número es un tema técnico, un detalle técnico que interesa a los expertos pero que no le importa a nadie más. Claro que es un detalle técnico, pero algunos detalles importan mucho. Algunos detalles abren la puerta a otras realidades desconocidas y este número peculiar puede tener esa función, dado que el único enfoque que hasta ahora avanza en una explicación suscita la posibilidad de otros universos -- una idea que naturalmente surge de la teoría de cuerdas -- lo que me lleva a la segunda parte: la teoría de cuerdas.

Guarden el misterio de la energía oscura en sus mentes mientras prosigo hablando de tres cosas claves de la teoría de cuerdas. En primer lugar: ¿qué es? Bueno, es un enfoque para hacer realidad el sueńo de Einstein de una teoría unificada de la física, un marco conceptual único capaz de describir todas las fuerzas que actúan en el universo. Y la idea central de la teoría de cuerdas es muy sencilla. Dice que si uno examina la materia cada vez más en detalle al principio encontrará moléculas, luego átomos y partículas subatómicas. Pero la teoría de cuerdas dice que si vamos más al detalle mucho más de lo que hoy se puede con la tecnología existente uno encontraría algo más dentro de estas partículas: un filamento de energía diminuto, una diminuta cuerda vibratoria. Y, al igual que las cuerdas de un violín, pueden vibrar siguiendo patrones diferentes que producen distintas notas musicales. Estas pequeńas cuerdas fundamentales, al vibrar siguiendo diferentes patrones, producirían distintos tipos de partículas -- electrones, quarks, neutrinos, fotones y todas las otras partículas -- unificadas en un mismo marco conceptual y todas provendrían de cuerdas vibratorias. Es un panorama fascinante, una suerte de sinfonía cósmica, en la que toda la riqueza que vemos en el mundo circundante surge de la música ejecutada por estas diminutas cuerdas.

Pero esta unificación elegante tiene un costo, porque años de investigación han demostrado que el cálculo de la teoría de cuerdas no cuadra bien. Tiene inconsistencias internas, a menos que aceptemos algo totalmente desconocido: otras dimensiones del espacio. Es decir, todos conocemos las tres dimensiones típicas del espacio. Se las puede pensar como alto, ancho y profundidad. Pero la teoría de cuerdas dice que, a escalas increíblemente pequeńas, hay otras dimensiones adicionales estrujadas de tal manera que no las hemos detectado. Pero aunque esas dimensiones estén ocultas, podrían tener un impacto en las cosas que observamos porque la forma de esas dimensiones adicionales restringen la vibración de las cuerdas. Y en la teoría de cuerdas la vibración lo determina todo. Así, la masa de las partículas, la intensidad de las fuerzas y, lo más importante, la cantidad de energía oscura, estaría determinada por la forma de estas dimensiones adicionales. Si conociéramos estas otras dimensiones podríamos calcular estas fuerzas, calcular la cantidad de materia oscura.


El desafío es que desconocemos la forma de las dimensiones adicionales. Sólo contamos con una lista de formas candidatas calculadas matemáticamente. Cuando surgieron estas ideas por primera vez sólo había unas cinco formas candidatas, de modo que podíamos pensar en analizarlas una a una para determinar si alguna tenía las características físicas que observamos. Pero con el tiempo la lista creció a medida que los investigadores encontraban otras formas candidatas. De cinco pasaron a ser cientos y luego miles. Una cantidad grande, pero todavía manejable. Después de todo los estudiantes de posgrado necesitan algo que hacer. Pero luego la lista siguió creciendo a millones y millones de millones, hasta hoy. La lista de formas candidatas ha remontado de unas 10 a 500.

Entonces, ¿qué hacer? Bueno, algunos investigadores perdieron el ánimo; llegaron a la conclusión de que si hay tantas formas para las dimensiones adicionales y cada una da lugar a distintas características físicas, la teoría de cuerdas nunca dará predicciones definitivas, comprobables. Pero otros le dieron una vuelta al asunto y analizaron la posibilidad de un multiverso. Esta es la idea. Quizá todas estas formas estén en pie de igualdad unas con otras. Cada una es tan real como las otras, en el sentido de que hay muchos universos y en cada uno las dimensiones adicionales adquieren una forma diferente. Esta propuesta radical tiene un profundo impacto en este misterio: la cantidad de energía oscura revelada por los resultados de los premios Nobel.

Porque como ven, si hay otros universos y si esos universos tienen, digamos, formas diferentes para las dimensiones adicionales, luego las características físicas de cada universo serán diferentes y, en particular, la cantidad de energía oscura en cada universo será diferente. Lo que significa que el misterio de explicar la cantidad de energía oscura que hemos medido tendría un carácter totalmente diferente. En este contexto, las leyes de la física no podrían explicar un número para la energía oscura porque no habría un solo número, habría muchos números. Lo que significa que hemos estado haciéndonos la pregunta equivocada. La pregunta correcta es: ¿Por qué los seres humanos nos encontramos en un universo con una determinada cantidad de energía oscura, que hemos medido, en vez de en cualquier otra posibilidad de las existentes?

Y esa es una cuestión sobre la que podemos avanzar. Porque en esos universos que tienen mucha más energía oscura que el nuestro siempre que la materia trata de agruparse en galaxias, el empuje expansivo de la energía oscura es tan fuerte que dispersa el cúmulo y las galaxias no se forman. Y los universos en los que hay mucha menos energía oscura colapsan sobre sí mismos tan rápidamente que, de nuevo, las galaxias no se forman. Y sin galaxias, no hay estrellas, ni planetas ni posibilidad de nuestra forma de vida en esos otros universos.

Así que estamos en un universo con esa cantidad particular de energía oscura que hemos medido sencillamente porque nuestro universo tiene condiciones favorables a nuestra forma de vida. Y eso sería todo. Misterio resuelto, multiverso encontrado. Pero algunos piensan que esta explicación es poco satisfactoria. Estamos acostumbrados a la física que nos da explicaciones definitivas para los fenómenos que observamos. Pero la idea es que si el fenómeno que observamos puede aceptar, y lo hace, una gran variedad de valores distintos en el amplio panorama de la realidad, entonces pensar una explicación para un valor particular es llanamente erróneo.

Fuente de la imagen: astrojem,com 

Un viejo ejemplo es el del gran astrónomo Johannes Kepler que tenía una obsesión por comprender otro número: ¿por qué el Sol está a casi 150 millones de km de la Tierra? Trabajó durante décadas intentando explicar este número, pero nunca lo logró, y sabemos por qué. Kepler se hacía la pregunta equivocada.

Ahora sabemos que hay muchos planetas y una amplia variedad de diferentes distancias a sus estrellas. Así que esperar que las leyes de la física expliquen un número en particular, 150 millones de km, eso es sencillamente erróneo. En cambio, la pregunta correcta es: ¿por qué los seres humanos estamos en un planeta, a esta distancia en particular, en vez de estar a otra de las posibles distancias? De nuevo, eso es algo que podemos responder. En esos planetas que están mucho más cercanos a una estrella como el Sol haría tanto calor que nuestra forma de vida no existiría. Y los planetas que están mucho más lejos de esa estrella están tan fríos que, de nuevo, nuestra forma de vida no prosperaría. Así que estamos en un planeta a esta distancia en particular sencillamente porque brinda las condiciones esenciales para nuestra forma de vida. Y si se trata de planetas y sus distancias claramente este es el razonamiento correcto. La idea es que si se trata de universos y de la energía oscura que contienen también puede ser el razonamiento correcto.

Claro, una diferencia clave es que sabemos que hay otros planetas pero hasta ahora sólo he especulado con la posibilidad de que existan otros universos. Así que para juntar todo necesitamos un mecanismo que pueda generar otros universos. Y eso me lleva a mi última parte, la tercera parte. Porque los cosmólogos han encontrado este mecanismo tratando de entender el Big Bang. Ya ven, al hablar del Big Bang a menudo pensamos en una especie de explosión cósmica que creó nuestro universo y generó el espacio abruptamente.

Pero hay un pequeño secreto. El Big Bang deja de lado algo muy importante, el Bang. Nos cuenta la evolución del universo después del Bang, pero no nos explica qué habría alimentado al propio Bang. Finalmente esta brecha se cubrió con una versión mejorada de la teoría del Big Bang. Se llama cosmología inflacionaria, e identifica un tipo particular de combustible que generaría en forma natural una expansión del espacio. El combustible se basa en algo llamado campo cuántico, pero el único detalle que nos importa es que este combustible resulta ser tan eficiente que es prácticamente imposible usarlo todo lo que significa en la teoría inflacionaria que el Big Bang que originó nuestro universo probablemente no fue un evento de única vez. Por el contrario, el combustible no sólo generó nuestro Big Bang sino que generaría otros incontables Big Bangs, cada uno dando lugar a su propio universo separado siendo nuestro universo sólo una burbuja en el gran bańo cósmico de burbujas de universos.

Y cuando fundimos esto con la teoría de cuerdas obtenemos esta imagen. Cada uno de estos universos tiene dimensiones adicionales que adoptan una amplia variedad de formas diferentes. Las diferentes formas producen fenómenos físicos diferentes. Y nosotros estamos en un universo y no en otro sencillamente porque sólo en nuestro universo los fenómenos físicos, como la cantidad de energía oscura, son adecuados para que prospere nuestra forma de vida. Y esta es la imagen convincente pero muy polémica de un cosmos más amplio que las teorías y observaciones de vanguardia nos han llevado a considerar seriamente.

Claro, una gran pregunta remanente es si alguna vez podremos confirmar la existencia de otros universos. Bueno, describiré una forma en que algún día puede ocurrir. La teoría inflacionaria ya cuenta con un fuerte apoyo observacional. Porque la teoría predice que el Big Bang habría sido tan intenso que a medida que el espacio se expandía rápidamente los pequeños temblores cuánticos del mundo micro se habrían extendido en el mundo macro produciendo una huella distintiva, un patrón de puntos ligeramente más calientes y otros levemente más fríos, por el espacio, que ahora los telescopios más potentes han observado. Yendo más allá, si hay otros universos, la teoría predice que de vez en cuando esos universos pueden colisionar. Y si nuestro universo chocara con otro, esa colisión generaría un sutil patrón adicional de variaciones térmicas en el espacio que algún día podríamos detectar. Así que por más exótica que parezca esta imagen algún día podría fundamentarse en observaciones que establezcan la existencia de otros universos.

 Sondas espaciales y satelites científicos rusos planeados para los próximos años (Roscosmos). Fuente de la imagen: Eureka 


Concluiré con una consecuencia sorprendente de todas estas ideas para un futuro muy lejano. Como ven, aprendimos que nuestro universo no es estático, que el espacio está en expansión, que esa expansión se acelera y que habría otros universos todo a partir de examinar cuidadosamente tenues señales de luz estelar que nos llegan de galaxias lejanas. Pero dado que la expansión se acelera, en un futuro muy lejano esas galaxias se alejarán tanto y a tanta velocidad que no podremos verlas; no debido a limitaciones tecnológicas sino a las leyes de la física. La luz que emiten esas galaxias aún viajando a la máxima velocidad, la velocidad de la luz, no podrán sortear el abismo cada vez mayor que hay entre nosotros. Por eso los astrónomos en un futuro lejano al mirar el espacio profundo no verán más que una interminable extensión de una estática quietud azabache. Y concluirán que el universo es estático e invariable y está poblado por un oasis central de materia que ellos habitan; una imagen del cosmos que definitivamente sabemos que es errónea.

Pero quizá esos astrónomos del futuro tendrán registros de una época anterior, como la nuestra, que acredite un cosmos en expansión repleto de galaxias. Pero esos astrónomos futuros ¿creerían tales conocimientos antiguos? ¿O creerían en el universo negro, estático y vacío revelado por sus observaciones de vanguardia? Sospecho que creerían lo último. Lo que significa que estamos viviendo una época muy privilegiada en la que ciertas verdades profundas del cosmos todavía están al alcance del espíritu humano de exploración. Parece que puede que no siempre sea así. Porque los astrónomos de hoy, apuntando potentes telescopios hacia el cielo, capturaron un puñado de fotones con mucha información, una especie de telegrama cósmico, que viajó miles de millones de años. Y el mensaje que atravesó las eras es claro. A veces la naturaleza guarda sus secretos con el puño inquebrantable de las leyes físicas. A veces la verdadera naturaleza de la realidad llama desde más allá del horizonte.

Muchas gracias.

(Aplausos)

Chris Anderson: Brian, gracias. La gama de ideas de las que acabas de hablar es vertiginosa, emocionante, increíble. ¿En qué etapa está la cosmología hoy?, ¿en una especie de etapa histórica? En tu opinión, ¿estamos en medio de algo inusual en términos históricos?

BG: Bueno, es difícil de decir. Cuando nos enteramos de que los astrónomos del futuro lejano podrían no tener información para entender las cosas la pregunta natural es que quizá ya estamos en esa posición y ciertas características del universo, profundas, críticas, ya se han escapado a nuestra capacidad de comprensión debido a la forma en que evoluciona la cosmología. Desde ese punto de vista, quizá siempre nos haremos preguntas que nunca podremos responder plenamente.

Por un lado, ahora podemos entender la edad del universo. Podemos comprender cómo entender los datos de la radiación de fondo de microondas de hace 13 720 millones de ańos y podemos calcularlo hoy para predecir su aspecto y coincide. ¡Santo cielo! Eso es increíble. Por otro lado, es increíble lo que hemos conseguido pero quién sabe qué tipo de bloques podemos encontrar en el futuro.

CA: Estarás por aquí en los próximos días. Tal vez algunas de estas conversaciones puedan continuar. Gracias. Gracias, Brian. (BG: El placer es mío)

(Aplausos)

Fuente: TED

página oficial de Brian Greene

jueves, 5 de julio de 2012

El bosón de Higgs (Infografía)



(para ver en grande dar click en la imagen, click en botón derecho, click en 'ver imagen' y por último click en el ícono de la lupa).

Fuente: El País

sábado, 30 de junio de 2012

La influencia del grupo

Video "experimento del ascensor"



Artículo escrito por Julio Rodríguez, doctor en biólogía e investigador en genética de enfermedades psiquiátricas.

Ante los debates sobre el libre albedrío, a mí me gusta recordar estos estudios sobre la influencia grupal. La gente se empeña en proclamar a diestro y siniestro lo libres que son a la hora de decir una opinión, de tomar una decisión, que nadie les obliga a comprar determinado producto, que nadie les “dice” lo que tienen que decir, que ellos son completamente racionales, objetivos, y nada viscerales. Pero amigos, todo eso, como diría Einstein, es “tan sólo una ilusión”.


Entre los años 30 y 70, una serie de eminentes psicólogos sociales realizaron distintos experimentos que trataron de dilucidar como era la relación individuo-grupo y cómo afectaba al individuo el pertenecer o no pertenecer a un grupo. De esos experimentos salieron una serie de resultados, que aunque llamativos e inesperados para el egocéntrico ser humano general, eran totalmente comprensibles por la comunidad científica.

Aquí os paso a relatar los célebres estudios y sus brillantes protagonistas:

La creación de las normas grupales. Sherif (1936)

Muzafer Sherif fue un psicólogo social nacido en Turquía, aunque estudió parte de su carrera en Harvard y Columbia. Los trabajos de Sherif demostraron que la interacción dentro de los grupos tiende a crear normas y que dichas normas influyen posteriormente sobre los individuos. Para demostrar esto, Sherif se basó en una ilusión perceptiva denominada “efecto autocinético”, que consiste en que, en un entorno de oscuridad, existe la tendencia a percibir que el punto luminoso se mueve aunque dicho punto permanece totalmente inmóvil. El experimento llevado a cabo por Sherif radicó en pedirle a un participante que se encuentra solo en la habitación, que indique la amplitud de desplazamiento del punto luminoso. Al realizar el mismo ensayo a varias personas por separado, cada una establecía una norma individual sobre la que realizaban las estimaciones. Sin embargo, al poner a varias personas juntas, aunque cada una tuviese una norma individual diferente, se observó un efecto de convergencia en las opiniones sobre la amplitud del movimiento. ¿Qué quiere decir esto? Pues que ante una situación de ambigüedad perceptiva –recordemos que el punto no se mueve, es una ilusión, y por lo tanto, es confuso- la persona tiene en cuenta la opinión de los otros, y al final se establece una especie de consenso entre las observaciones de todos los participantes, lo que constituye la norma grupal. Pero aquí no acaba todo, posteriormente, se volvió a poner a las personas por separado, solas, en la habitación a oscuras con el punto luminoso, y al preguntarle por el movimiento del punto, la persona contestaba en esta ocasión la estimación que previamente había dicho con el grupo, no la que dijo al principio cuando estaba sola. Conclusión: se había producido la interiorización de la norma grupal, es decir, da igual lo que opinemos cuando estamos solos, en cuanto pasamos a formar parte de –o interactuamos con- un grupo, nuestra opinión pasa a ser la grupal.

La tendencia al conformismo. Asch (1951)


Solomon Asch fue un psicólogo estadounidense nacido en Varsovia mundialmente conocido debido precisamente a sus trabajos en psicología social. En este caso, los trabajos de Asch demuestran que la opinión de la mayoría, aunque esta sea errónea, influye significativamente en el individuo. Asch solicitaba a los participantes en su experimento que compararan la longitud de una línea patrón con otras tres líneas. De estas, una era idéntica a la línea patrón, y las otras dos claramente diferentes. En un principio, el participante hacía el experimento solo, y aquí no había prácticamente respuestas erróneas: todas las personas señalaban claramente las líneas similares. Sin embargo, por sorprendente que parezca, en la condición experimental en la que se contaba con ocho personas cómplices con el experimentador que daban respuestas erróneas, el participante se dejaba influir por la opinión de la mayoría, y el porcentaje de respuestas erróneas subía al 32%. Este resultado fue replicado numerosas ocasiones, con lo que está más que demostrado. Estos resultados obtenidos por Asch indican claramente que ante un grupo que se manifiesta unánimemente equivocado, la persona tiende a expresar una opinión que es conforme con la que tiene la mayoría, aunque esta sea errónea. Esto es debido a un instinto ancestral social que poseemos los seres humanos para protegernos de ser marginados, de ser diferentes, para que el grupo no nos excluya ¿Entendéis ahora cómo y porqué funciona la política?

El grupo como agente de cambio de actitudes. Newcomb (1952)

Imagen tomada de La información

Theodore Newcomb fue un psicólogo social estadounidense interesado en las actitudes del individuo en el grupo. En concreto, el experimento que lo hizo famoso se basó en las actitudes sociopolíticas de un grupo de estudiantes de una Universidad privada estadounidense caracterizada por sus ideas liberales. Estas estudiantes (eran todas mujeres) provenían de familias de clase media alta con ideas fuertemente conservadoras, y como era de esperar, ellas también tenían estas ideas conservadoras. Veinte años más tarde, Newcomb y sus colaboradores localizaron a las participantes en el estudio y volvieron a analizar sus actitudes sociales. Los resultados mostraron que las personas que habían pasado más tiempo en la Universidad habían cambiado sus actitudes hacia posiciones más liberales. Es decir, que el factor educacional es crucial en la formación de actitudes sociales. El racismo, la homofobia, el machismo, la segregación, la discriminación, etc… no se heredan, se educan.

El grupo mínimo. Tajfel, Billig, Bundy y Flament (1971)

Imagen tomada de Favoritismo

Este grupo de investigadores de la Universidad británica de Bristol y la francesa de Aix-Marsella, llevaron a cabo un experimento en el que pusieron de manifiesto que cuando las personas se consideran –se categorizan- como miembros de un grupo, aunque sea bajo criterios sin importancia y completamente absurdos, inmediatamente se produce un favoritismo endogrupal en sus actuaciones y opiniones –es decir, tratan de favorecer a los miembros de su grupo.

En este experimento los participantes eran estudiantes de enseñanza secundaria y debían realizar dos tareas: la primera era manifestar sus preferencias estéticas acerca de una serie de diapositivas de los pintores Klee y Kandinsky.

A partir de sus elecciones, los chicos eran clasificados en dos grupos. La segunda tarea consistía en asignar recompensas monetarias, mediante un cuadernillo, a una serie de sujetos anónimos con los cuales no existía contacto real y que estaban identificados tan sólo por su pertenencia grupal (Klee o Kandinsky). ¿Qué se encontraron los investigadores? Pues que los participantes mostraron favoritismo endogrupal tratando de beneficiar a los miembros de su grupo –es decir, los de Klee le daban más dinero a los sujetos anónimos que les gustaba Klee y lo mismo hacían los de Kandinsky. Diversas réplicas de este curioso experimento confirmaron los resultados obtenidos, con lo que se demuestra que incluso bajo condiciones absurdas de categorización –que te guste el mismo pintor que a mí- se produce ya una tendencia a favorecer a los que piensan igual que tú o pertenecen al mismo grupo que tú –paradigma del grupo mínimo. De esto se deduce que si además la pertenencia a un grupo es relevante para el sujeto, el sesgo será mucho más fuerte. ¿Entendéis ahora la locura del fanatismo político y futbolero? Si la gente ya favorece a los suyos por que le guste el mismo cuadro, imaginaros si encima le ofrecen un puesto de trabajo, más dinero, poder, etc… La ideología y el objetivismo están muertos, el ser humano es puro interés, incluso cuando ese interés es banal.

Referencias

Tajfel H, Billig M G, Bundy R P & Flament C. Social categorization and intergroup behaviour. Eur. J. Soc. Psychol. 1:149-77, 1971.

Introducción a la Psicología Social. Elena Gavira Stewart, Isabel Cuadrado Guirado, Mercedes López Sáez. Sanz y Torres. UNED

Fuente: http://www.hablandodeciencia.com

miércoles, 6 de junio de 2012

Científicos predicen un colapso planetario inminente.

Fuente de la imagen

Un total de 18 científicos de todo el mundo han predicho un colapso planetario inminente, calculado mediante teorías científicas, la modelización de ecosistemas, y la evidencia paleontológica.

En el artículo, publicado en 'Nature', los autores sugieren que las fluctuaciones cada vez más extremas que afectan a la biodiversidad de la Tierra, los cambios climáticos que sufren los ecosistemas, y el presupuesto disponible ante el cambio radical de las fuentes de energía, están conduciendo el estado planetario a un punto de inflexión.

Según han señalado, el último punto de inflexión en la historia de la Tierra se produjo hace unos 12.000 años, cuando el planeta pasó de la época de los glaciares, a su estado interglacial actual. Una vez que se alcanzó el punto de inflexión, los cambios biológicos más extremos que condujeron a nuestra situación actual tuvieron lugar en tan sólo 1.000 años, según ha explicado uno de los autores, Arne Mooers.

Mooers afirma que "en estos momentos, el próximo cambio del estado global será muy perjudicial para nuestras civilizaciones y, una vez que un cambio planetario se produce, no hay vuelta atrás". Estas proyecciones contradicen la creencia popular de que el hecho de que las presiones antropogénicas, tales como el cambio climático, estén destruyendo nuestro planeta, son todavía discutibles, y que cualquier desastre sería gradual, y tardaría siglos en ocurrir.

Este estudio concluye que es mejor no superar la marca del 50 por ciento de la transformación total de la superficie de la Tierra, porque, de no ser así, no podremos retrasar ni evitar el colapso planetario. Ya hemos alcanzado la marca del 43 por ciento, lo que hace que el medio ambiente de la Tierra sea cada vez más susceptible a una epidemia.

"En pocas palabras, los seres humanos no han hecho nada realmente importante para evitar lo peor, ya que las estructuras sociales necesarias para ello no existen", ha afirmado Mooers.

Fuente: Europapress

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miércoles, 23 de mayo de 2012

Fantástica foto desde el borde del cráter marciano 'Endeavor'


Imagen captada de un cráter marciano captada por el robot de la NASA 'Opportunity', que al momento de tomar la foto está encaramado en el borde occidental del cráter 'Endeavor', mirando hacia el este.

El cráter se extiende a lo largo de 22 kilómetros de diámetro, y Opportunity ha estado estudiando el borde del cráter Endeavour desde que llegó allí en agosto del año pasado.

Es importante destacar que la escena se presenta en falso color a fin de enfatizar las diferencias entre distintos materiales, ej, las dunas oscuras en el suelo del cráter, y por ello algunas porciones de la imagen adquieren un tinte agua. Más, no por ello deja de ser espectacular

Opportunity tomó la mayor parte de estas imágenes el pasado 9 de marzo, mientras el vehículo propulsado con energía solar pasaba varias semanas en un lugar idóneo para conservar la energía durante el invierno marciano. Desde entonces, ha reanudado la conducción, y actualmente investiga un parche de polvo marciano, cerca de su refugio de invierno.

Opportunity y su rover gemelo Spirit completaron sus misiones primarias de tres meses sobre Marte en abril de 2004. Ambos vehículos continuaron trabajando durante años en misiones de larga duración. Ambos han hecho descubrimientos importantes sobre ambientes húmedos en el antiguo Marte que podrían haber sido favorables para sostener la vida microbiana. Spirit dejó de comunicarse en el año 2010. Desde su aterrizaje en la región de Meridiani en enero de 2004, el Opportunity ha recorrido 34.4 kilómetros.

Fuente: Europa press

miércoles, 16 de mayo de 2012

Astrónomos capturan mil millones de estrellas en una foto de la Vía Láctea

Científicos que integran el proyecto Vista Data Flow System realizaron una fotografía de La Vía Láctea, a partir de innumerables imágenes que captaron miles de millones de estrellas, gracias a dos telescopios ubicados en Chile y Hawaii. Los astrónomos del proyecto Vista data Flow System pretenden captar informaciones inéditas del espacio exterior cincunscrito a nuestra galaxia, y por lo pronto han logrado obtener una imagen grandiosa después de 10 años de trabajo. La fotografía condensa a la galaxia en una banda alargada y estrecha con la que podemos interactuar gracias a unos controles instalados en la página djer.roe.ac.uk.


Nick Cross, jefe del proyecto y adscrito a la Universidad de Hamburgo dijo:

"Hay alrededor de mil millones de estrellas ahí fuera. Esto es más que cualquier otra imagen producida por mediciones. Cuando se realizó por primera vez, jugamos con ella durante horas, era simplemente fascinante. Esta imagen tiene muchos usos. Nos ayudará realmente a entender la naturaleza verdadera de nuestra galaxia, a ver dónde está todo. Algunos investigadores la usarán para encontrar estrellas que forman regiones… habrá muchas de ellas en el plano de la galaxia. Otro uso será en la búsqueda de cúmulos globulares."

El dr. Cross agregó que "hay grupos de estrellas muy viejas que se formaron muy al principio de la galaxia. Podemos estudiar su distribución en esta imagen y eso nos dice algo sobre comenzó la Vía Láctea. Y será particularmente útil para estudiar cualquier cosa que se extienda."


Te propongo un juego. Ve a la página djer.roe.ac.uk y busca algún lugar radiante, espacios que se antojen distorsionados y comienza a ampliarlos con la funció '+' pues, fue lo que yo hice y fíjate, ¿ves la flecha roja señalando un punto rojo?... observa ahora esa misma imagen ampliada cinco veces.


Siete veces:

Ocho veces ampliada:

Diez veces:


El proyecto combinó las imágenes captadas por el telescopio de Chile y el de Hawaii, ya que ambos aparatos se dirigen al cosmos en longitudes de onda infrarroja logrando la observación a través del polvo en la Vía Láctea. Los sitios que se ven como cuadros negros aún están en proceso de obtener mayor información.

A continuación otras capturas de pantallas que logré de nuestra Vía Láctea.






Fuente: BBC

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- Nuestro lugar en el universo

martes, 15 de mayo de 2012

Carta del científico Richard Dawkins a su hija de 10 años

Mientras buscaba material en la red relacionado con las palabras 'cerebro-infancia-cuentos-ciencia' me topé con una carta escrita por el polémico divulgador científico británico Richard Dawkins (n. en Nairobi en 1941) y que además es zoólogo, teórico evolutivo, etólogo, y autor de muchos libros tales como El gen egoísta (1976) que dió a conocer la visión evolutiva enfocada en los genes y la popularizó, además de introducir en dicho texto los términos meme y memética. La carta versa sobre qué creer o no, y puedo asegurarte que al leer este hermoso documento impregnarás tu cerebro de verdades a montones muy fáciles de entender, experimentado con ello cierto placer por haber revisado en tan poco tiempo la historia del poder religioso y moral de forma clarísima.



Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?La respuesta a esas preguntas es “por la evidencia”. A veces,“evidencia” significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El “lucero del alba” parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama “observación”.

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: “Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….” y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar “Diagnóstico que la niña tiene sarampión”. A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman “tradición”, “autoridad” y “revelación”.

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por “tradición”. Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como “los hindúes creemos tal y cual cosa”, “los musulmanes creemos esto y lo otro”, “los cristianos creemos otra cosa diferente”.

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman “Reina del cielo”, como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes por qué creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer “autoridad” pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama “revelación”. Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que “se le había revelado”. Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación “revelación”. No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: “¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?” y supón que yo te respondo: “En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto”. Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una “sensación” interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de… otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un “mar de gente”. Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su “mar de gente”. El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio “mar de gente”, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que “información tradicional” significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: “¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?” Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,
Papá.

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lunes, 14 de mayo de 2012

Todo se olvida, menos la música

Extracto del diario de Clive Wearing en 1990, donde registra el momento en que se despertó una y otra vez


De
Martin Vennard para la BBC
Tocando piano

Cuando el director y músico británico Clive Wearing contrajo una infección cerebral en 1985, quedó con un lapso de memoria de sólo 10 segundos.

La infección -encefalitis herpética- lo dejó incapacitado para reconocer o recordar a personas o cosas que había visto o escuchado apenas unos momentos antes.

Pero a pesar de que los médicos admitieron que tenía uno de los casos más graves amnesia jamás vistos, su habilidad musical y mucha de su memoria musical estaban intactas.

Ahora, a la edad de 73, todavía es capaz de leer música y tocar el piano, así como incluso dirigir nuevamente a su antiguo coro.

Los investigadores creen que están más cerca de comprender como es que la memoria musical se conserva en algunas personas - aún cuando no pueden recordar nada de su pasado.
Clive Wearing

En una reunión de la Sociedad para la Neurociencia este mes en Washington, un grupo de neurólogos alemanes describieron el caso de un violonchelista profesional, a quien identificaron como PM, que se contagió el virus de la encefalitis herpética en el 2005.

Ni siquiera podía retener información sencilla, como la disposición de su apartamento.

Pero el doctor Carsten Finke, del Hospital de la Universidad de Charite en Berlin, dice que estaba "asombrado" de que la memoria musical del chelista estaba mayormente intacta y que aún podía tocar su instrumento.

Los lóbulos temporales del cerebro, que son en gran parte destruídos por casos graves de encefalitis herpética, son "altamente relevantes" para recordar cosas como hechos y cómo, dónde y cuándo ocurrió algo.

"Pero este caso y también el de Clive Wearing sugieren que la memoria musical parece guardarse independientemente de los lóbulos temporales", afirma el dr. Finke.

Terapia Musical


También estudió el caso de un paciente canadiense que en la década de 1990 perdió toda su memoria musical después de someterse a una cirugía que dañó otra parte de su cerebro conocida como circunvolución temporal superior.

Esto lo llevó a la conclusión de que las estructuras del cerebro usadas para la memoria musical "podrían ser la circunvolución temporal superior o los lóbulos frontales".

El dr. Finke dice que es necesario investigar más para confirmar estas hipótesis.

"Pero lo realmente novedoso en este caso es que podríamos mostrar que en una amnesia tan severa y densa, aún queda una isla intacta de memoria, la memoria musical", afirma.

El dr. Finke cree que podría ser posible usar esto para mejorar la rehabilitación de PM y otros amnésicos.

"Es muy interesante saber si en estos pacientes la memoria está intacta, de modo que pudiera usarse como entrada a estos pacientes. Se podría pensar tal vez en combinar una música especial con actividades como tomar medicinas.

"También pueden hacer terapia musical, comenzando a tocar música nuevamente y, al hacerlo, lograr cierta calidad de vida", señala.

Técnicas como esta deberían ser aplicables tanto a músicos como a quienes no lo son, ya que comparten los mismos sistemas de memoria.

"Sabemos que los cerebros de los músicos se adaptan de manera diferente - algunas áreas del cerebro son más grandes que en los no músicos, pero no es tan fácil pensar que pueden desarrollar un nuevo sistema", indica.
Lóbulos dañados

La memoria musical no es necesariamente la misma que otros tipos de memoria, dice la doctora Clare Ramsden, una neuropsicóloga en el Fideicomiso de Rehabilitación de Lesiones Cerebrales de Gran Bretaña, que está estudiando el caso de tres músicos, incluido Wearing.
Clive Wearing y su esposa

Clive Wearing toca bien, pero no recuerda haber tocado antes

"Eso es porque potencialmente no es únicamente conocimiento. Es algo que uno hace", indica la dra. Ramsden. Diferentes aspectos de la ejecución musical involucran diferentes partes del cerebro, concluye.

"Nuestra investigación está empezando a mostrar que en la gente con daño principalmente en sus lóbulos frontales, sus habilidades musicales son afectadas de un modo diferente a la gente como Clive, cuyos lóbulos temporales están dañados.

"Clive todavía puede tocar y leer música, pero las personas con lesiones en los lóbulos frontales podrían tener dificultad leyendo y ejecutando una pieza musical por primera vez, aunque lo hacen mejor con piezas que ya conocen", agrega la dra. Ramsden.

El profesor Alan Baddeley, de la Universidad de York, quien ha escrito documentos de estudio sobre el sr. Wearing, dijo que no le sorprendían los hallazgos del esquipo alemán.

"El caso de PM es un ejemplo muy bueno de que la memoria no es unitaria, de que hay más de una clase de memoria", expresó.

"La amnesia no destruye hábitos, pero los enfermos pierden la capacidad de adquirir y retener información acerca de nuevos eventos".
El Mesías de Handel

La esposa de Clive Wearing, Deborah, ha escrito un libro, Forever Today (Hoy por siempre), sobre cómo fueron afectadas sus vidas por su amnesia. Ella dice que todas sus habilidades musicales continúan intactas.

"Si le das a Clive una nueva pieza musical, la lee a simple vista y la toca en el piano, pero no se puede decir que la aprendió", expresó al Servicio Mundial de la BBC.

Pero agrega que "Clive no tiene conocimiento de haber tocado el piano ni de si todavía puede hacerlo".

Ha vivido bajo cuidado residencial especializado desde 1992, tras haber pasado los primeros siete años de su enfermedad en una unidad psiquiátrica.

"Si bien tuvo un piano en su habitación durante 26 años, no lo sabe hasta que se le señala".

La sra. Wearing afirma que la interpretación de su marido mejora cuando toca una pieza con regularidad, a pesar de no tener el recuerdo de haber tocado la pieza o cualquiera otra antes.

Sin embargo, añade que él recuerda cosas que ha sabido toda su vida o que ha tocado con regularidad. "De niño aprendió el Mesías de Handel y todavía lo sabe cantar" indica.

Agrega que él la recuerda, así como el amor que comparten, y que la música es un pasatiempo maravilloso para ambos.

"La música está en un lugar donde podemos estar juntos normalmente, porque mientras hay música, él es él, totalmente. Es totalmente normal".

"Cuando la música se detiene, él vuelve a caer en este abismo. No sabe nada de su vida. No sabe nada de lo que le ha pasado en toda su vida".

Fuente: BBC

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