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miércoles, 29 de junio de 2011

Hoy cumplo 5 meses sin fumar y he engordado como si estuviera preñada





























Esta foto me la tomaron hace un montón de años, en una oficina de prensa del magisterio donde trabajaba. Un tiempo en el que disfrutaba del vicio de fumar con la desesperación de un adicto. Me enganché con el cigarro a los 14 años, en el liceo, y una vez cumplida la mayoría de edad, lo primero que hacía al levantarme antes que nada -a las 6:20 am- era fumar, y también lo hacía cuando me despertaba en la madrugada a cualquier hora, o en medio de mi cena o almuerzo; encendía un cigarrillo cada 15 o 20 minutos (comprobado por reloj) y me daba pánico pensar el día que tendría que dejar mi adorado vicio por todo lo que sufriría en los primeros meses de abstinencia pero, afortunadamente no ha sido así, gracias, y tengo que decirlo, a las pastillas Champix, aunque no me estén pagando por hacerle la propaganda...pero, esa es otra historia.

Campaña para de dejar de fumar de las pastillas Champix , vista en el blog Osmani
Cuando huelo el humo de un cigarrillo, casi siempre, se me ensaliba la boca e inflama las fosas nasales como si fuese un perro que olfatea una deliciosa comida. He engordado 5 kilos desde el mes de enero, y aunque lo que más temía de dejar de fumar era la inevitable subida de peso, los kilos de más no me caen del todo mal porque siempre, gracias al cigarro, fuí bastante flaca (46-48 kilos, 1, 58 de estatura) sin embargo, el apetito me resulta muy sabroso de tener, cuestión que ha encendido mis alarmas y me ha obligado a salir a caminar diariamente por una hora, y mucho más, ya es la segunda vez que lo comento aquí, desde que publiqué la infografía "estar sentado te está matando", un trabajo relizado por Medical Billing and Coding que me hizo tomar conciencia de las horas que invierto estando sentada. Yo era, entre otras cosas, una flaca sedentaria leyendo y escribiendo frente al computador, y después de inventar este blog, una bloguera flaca y sedentaria. Verlo así tan simple no deja de darme risa.

Extracto de la infografía "Estar sentado te esta matando", aunque en los próximos quince años cualquier cosa menos la silla, nos puede matar .

El apetito que se desata al dejar de fumar puede ser nuestra perdición (no sólo de la figura sino también de la autoestima), y por ello es necesario "educar" a la nueva manera de ser de nuestro cuerpo, si no queremos que nos vean con ojos de "pero coño, que mal te ves". Por tanto, he tenido que "forrar" el interior de mi nevera con manzanas, yogures y pan negro integral, así como también, retomar los días domingos, una costumbre abandonada al tener a mi primera y única hija: subir -algunos metros- la montaña que se levanta frente a mi ciudad, el cerro El Avila, o el parque nacional El Avila, una formación montañosa mágica y extensa llamada por los antiguos habitantes del valle de Caracas -la extinta etnia Caribe- 'Guaraira Repano' o 'Sierra Grande'. Una muralla verde y enorme donde se desarrolla mi cuento "Cronicas de Ulloa", un relato dedicado a las distintas formas del español antiguo.

De todos modos no crean que antes de ser madre, en los tiempos que subía con frecuencia al Avila, hacía un alto en el vicio nicotínico mientras remontaba curvas y cuestas, no. Cada cierta cantidad de kilómetros cuando no veía venir a nadie tras de mi, encendía un pitillo para inhalar rapidito tres o cuatro veces el humo de mi deseo y dopar por un rato la ansiedad por el tabaco.

En la montaña El Avila, en el 2004, cuando subía en jeep o por el teleférico, y me fumaba un cigarrillo cuando ningún montañista (o turista) me veía.

Después de dar a la luz me desaté en el vicio de fumar, y para no causar indignación familiar, me escondía en el baño para 'darle pulmón' a mi tormento oral, a la exigencia sangínea y pulmonar de inocular en mi unos mg. de nicotina.

Después de parir dejó de importarme subir a pie al Avila pues pagaba un transporte especial para ello o tomaba el teléferico "Avila Mágica"; la estresante tarea de ser madre disparó mi frecuencia en el encendido de cigarrillos y sabía, que aunque no hiciera ningún tipo de ejercicios igual me mantendría delgada, y tenía razón. Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale publicaron en el mes de junio, en la revista Science que, la nicotina influye en un conjunto de circuitos del sistema nervioso central, específicamente, una zona del hipotálamo, relacionada con la obesidad en los humanos y animales, la cual controla la motivación para comer. En el siguiente cuadro, tomado del artículo del periódico español ABC, fumar te ayuda a adelgazar "hasta convertirte en cadáver" (el entrecomillado es mío).

Ahora subo a la montaña para mantener a raya a la grasa y para despegarme de la silla y morir de otra cosa que no sea estar sentada -por no moverme- o fumar como posesa. Desde hace 13 años no desandaba mis pasos por los senderos del Avila, por estar demasiado ocupada fumando como una verdadera hija de...... fumador.

lunes, 11 de abril de 2011

Las crónicas de Ulloa

No soy de los más antiguos que a las Indias pasaron. Mi nombre es Ulloa e ha mucho tiempo que estoy acá. Embarqué a destas tierras de árboles muy verdes e temperamento suavísimo hasta llegar hacia la parte del valle de los toromaynas, ciudad fundada como Santiago de León de Caracas. Mi corazón, obligado a la aventura, puso empeño en fisgar con propios ojos, las meravillas del Nuevo Mundo e más que del oro, encontré muchas juglarías para contarle, a cambio de recebir los favores que pretendo de vuesarced.

Un viejo soldado del Conquistador Losada llamado López me dixo, que en llegando con tropas al Valle de la Sierra Grande Guararia Repano, acamparon en riberas del Catuche por miedo a indios envenenadores de ríos. Yendo a buscar desta agua, él i un jinete que mientan Martínez el castizo, encantados con guacamayos i dementes monos araguatos e persiguiéndolos, fueron dar lejos de sus compañeros.

Guacamayas al vuelo, pintada por José Moreno. Imagen tomada de arte-i.


Al otro lado de la aguada detrás de un montecillo, tres toromaynas de recios i fornidos cuerpos e una hembra dentrambos, yban sin descubrir a los fijodalgos. El primer día dencontrados cada quisque quedaron quietos, e todos vidos a los ojos; los indios atentos a disparos e los jinetes a flechas alevosas. Los xripstianos non fizieron cosa querellosa contra dellos al dar la cuenta que los infieles eran más curiosos que fieros e con sonrisas dulcísimas como frutos del valle, los nativos lograron provecho de los caballeros. La indiana, desnuda en pecho ojeó templada a los xripstianos, pero a Martínez enclavó con ojos negros igual a noches graves e lindas de Guararia.

India, de Pedro Centeno Vallenilla (Venezuela). Tomada de Grascimanía

Sin moverse, largo tiempo pasó desto, miránse unos i otros, entonces los indios comenzaron facer a ellos gestos. Con mano cóncava una, e la otra hacía de sacar hacia arriba algo desta, después señalan la aguada i tócanse el hombro. Los soldados entendieron en primeras, aviso de no tomar líquido por ser envenenado, más fue l’alma del castizo lo emponzoñado. A poco pensar supieron las señas desa raza, querían yevarse aguas en grandes vasijas a lados arribeños de Guararia, dizque montaña sacra. Ansí, al querto día de semana por un mes, Martínez tuvo nescessidad de aquestos seres en la ribera, i mucho caminaba para encontrarlos i mirarse quietos un rato, luego los indianos hacían mesmos gestos i con el río en hombros marchabanse. Un día, más cerca dellos, el castizo diose cuenta que la india non facia gesto igual que en primeras veces; la toromayna, después de encuencar su mano e simular recoger algo del fondo de su palma con los dedos, en vez de apuntar al río señaló los ojos del, en vez de tocar su hombro tocóse los labios della.

Martínez, cogido en fuegos enantes ausentes vido a Gauraria Repano e corrió trastornado en mientes con la hembra, e perdido muy adentro de la sierra prendió la lengua desta moza e fizola suya. Non sabía que destos hijos nacería en el valle raza nueva de ojos garzos e morena.

..nunca jamás súpose dellos…



Guararia Repano o montaña El Avila, en Caracas, Venezuela. Imagen tomada de runrun.es

El gobernador Don Juan de Pimentel asegura que Santiago de león de Caracas está fundada en una comarca que se llama Toromaynas, porque los naturales que en ella viven se llaman así y dicen que en tiempos pasados, según se ha podido averiguar, vinieron de otra comarca, donde ellos eran naturales, que se llamaba Toromayna, y éste nombre es propio de un pájaro que en su canto parece que dice mayma, y el nombre general de estos pájaros es toro, y es como si dijesen: pájaro que canta mayma

El conquistador Gabriel del Avila que por tener encomienda en la sierra Guararia Repano le quitará el nombre indiano de Guararia Repano para darle el suyo propio 'del Avila'



* Las crónicas de Ulloa, Amerindia Castro © todos los derechos reservados.

Este relato fue un intento de reunir en una sola página formas de enunciación
del español antiguo que en lo real tardaron siglos.


Tomado de Historia del idioma español, en Wikipedia


(ver otros escritos de Amerindia Castro aquí y aquí)