Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de diciembre de 2011

Los cinco mayores arrepentimientos a la hora de morir (traducción completa)

Desde hace muchos años la enfermera Bonnie Ware se ha dedicado a suavizar el miedo y la angustia ("cuidados paliativos") de los enfermos terminales en sus últimos momentos de vida. Bonnie, escribió un post titulado “Regrets of the dying“ (“Lamentos de los moribundos”), donde escribe una interesante, esclarecedora y aleccionadora lista de los cinco mayores y más comunes arrepentimientos de aquellos que están a punto de irse de este mundo, es decir, se acabó la vida y adios para siempre.
(Foto tomada de la página web de Bronnie Ware)

Es excelente la idea de esta 'enfermera de la muerte' el hacernos saber cuáles son las cosas que más le duelen a los que están en ese umbral que todos pisaremos. No hay que dejar pasar por alto la oportunidad de leer un repertorio final de muchos que se hablaron a sí mismos -y hablan- por última vez, con la verdad. Examina esta lista y si encuentras algo que te toque es posible que aún puedas hacer algo por tu vida...

Gracias a Menéame encontré en el blog de Javier Molanda un resúmen del post de Bronnie Ware y lo publiqué. Posteriormente hallé el site original de Bronnie y lo que leí es tan pero tan bueno que me animé a traducirlo para ustedes.
Los cinco mayores arrepentimientos a la hora de morir

(traducción realizada por El Club de Las Neuronas Muertas)


"Durante muchos años he trabajado en cuidados paliativos. Mis pacientes fueron aquellos que habían ido a casa a morir. Compartimos algunos momentos increíblemente especiales. Yo estaba con ellos en las últimas tres a doce semanas de sus vidas.


La gente crece mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad. He aprendido a no subestimar la capacidad de alguien para el crecimiento. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada experiencia es una variedad de emociones, como era de esperar; la negación, el miedo, la ira, el remordimiento, más negación y finalmente, aceptación. Sin embargo, cada paciente encuentra su paz antes de partir, cada uno de ellos.

Cuando se les preguntó acerca de cualquier lamentación que tenían o cualquier cosa que hubieran hecho de manera diferente, los temas comunes surgieron una y otra vez. Estos son los cinco más frecuentes:


1. Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que los demás esperaban de mí.

Este era el lamento más común de todos. Cuando la gente se da cuenta que su vida está a punto de terminar y mira hacia atrás con claridad, es fácil ver cómo muchos sueños no se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido incluso la mitad de sus sueños y tenían que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho, o no habían hecho.

Es muy importante tratar de cumplir al menos algunos de tus sueños a lo largo del camino. Desde el momento en que usted pierde su salud, ya es demasiado tarde. La salud trae una libertad que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.

2. Desearía no haber trabajado tan duro.

Esto vino de cada paciente de sexo masculino que cuidé. Echaban de menos la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaban de este remordimiento. Pero, como la mayoría provenía de una generación más vieja, muchos de los pacientes de sexo femenino no habían sido sostén de la familia. Todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente pasar gran parte de su vida en la rutina de trabajo.

Al simplificar su estilo de vida y tomar decisiones conscientes a lo largo de la vida, es posible que no se necesite el ingreso que ud cree que sí necesita. Y creando más espacio en su vida , serás más feliz y más abierto a nuevas oportunidades, más adecuado a su nuevo estilo de vida.


3. Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que realmente eran capaces de llegar a ser. Como resultado muchos desarrollaron enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento.

No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas inicialmente pueden reaccionar cuando usted cambia la forma hablando con sinceridad, al final se plantea la relación a un nivel completamente nuevo y más saludable. Ya sea eso, o que libere la relación enfermiza de su vida. De cualquier manera, usted gana.


4. Desearía haberme puesto en contacto con mis amigos.

A menudo no se dan cuenta realmente de todos los beneficios de los viejos amigos que no siempre fue posible localizarlos hasta esas semanas en que se está muriendo. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado escapar amistades de oro por encima de los años. Había muchas lamentaciones profundas por no dar a la amistad el tiempo y el esfuerzo que merecen. Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando están muriendo.

Es común para cualquier persona dejar que las amistades se escapen por un ocupado estilo de vida. Pero cuando usted se enfrenta con su próxima muerte, los detalles físicos de la vida desaparecen. La gente quiere tener sus asuntos financieros en orden, si es posible. Pero no es el dinero o el estatus lo que guarda verdadera importancia para ellos. Ellos quieren hacer las cosas con el fin de obtener el mayor beneficio de aquellos que aman. Por lo general, sin embargo, están demasiados enfermos y cansados para llevar a cabo, alguna vez, esta tarea. En el final todo se reduce al amor y las relaciones. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.


5. Desearía haberme permitido ser más feliz.

Esto es sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta el final que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en los viejos patrones y hábitos. El llamado "confort" de familiaridad desbordado dentro de sus emociones, así como de su vida física. El miedo a cambiar les había hecho creer pretender a ellos mismos y a los demás, que estaban contentos. Cuando en el fondo, por dentro, deseaban reír y hacer tonterías de nuevo, en su vida.

Cuando usted está en su lecho de muerte, lo que los demás piensen de ti, lejos de su mente. ¡Qué maravilloso sería ser capaz de dejarse ir, sonreír de nuevo, mucho antes de que se esté muriendo.


La vida es una elección. Es tu vida. Elegir conscientemente, elige sabiamente, elige honestamente. Elije la felicidad."

----------------

(Bronnie publicó un libro titulado "El top cinco de los Lamentos de los moribundos"; se trata de un libro de memorias la vida de Bronnie y de la forma en que fue transformada por los pesares de las personas que mueren, disponible a través del enlace de la página de
Bonnie Ware Inspiration and Chai.


miércoles, 31 de agosto de 2011

La 'hormona del amor' ayuda a reaccionar ante el miedo


La oxitocina, una hormona que se segrega en el hipotálamo, inhibe el miedo al actuar sobre la amígdala, que es la estructura cerebral donde se origina esta sensación. Lo que ahora han descubierto investigadores de la Universidad de Lausana (Suiza) es que esta hormona no bloquea todas las reacciones generadas por el pánico: deja intactas las necesarias para actuar ante él.

“La oxitocina inhibe las respuestas al miedo que se proyectan desde la amígdala al tronco del encéfalo y que causan la parálisis del individuo”, explica a SINC Ron Stoop, uno de los autores del estudio e investigador del Centro de Psiquiatría y Neurociencias de la Universidad de Lusanne (Suiza).

Lo que hace la oxitocina es mantener la sensación de miedo sin que el individuo se quede del todo bloqueado, de manera que permite al organismo actuar contra este sentimiento paralizador. “Mientras las benzodiacepinas (medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central) eliminan la sensación de miedo, la oxitocina la mantiene intacta, pero a la vez permite al organismo actuar de una manera más juiciosa aunque la percepción del peligro permanezca”, señala Stoop.

“Esta hormona no afecta a otras respuestas que se proyectan de la amígdala al área del tronco del encéfalo encargada de regular la expresión fisiológica del miedo, como la frecuencia cardíaca”, añade el científico.

Los expertos extraen estas conclusiones, publicadas en la revista Science, de un estudio realizado en ratas de las que analizaron su respuesta fisiológica y conductual al miedo. Para ello, controlaron su ritmo cardiaco y las distintas respuestas proyectadas de la amígdala al tronco del encéfalo.

Además de reducir el miedo, la oxitocina ha atraído la atención de los científicos por sus efectos sobre el comportamiento (incrementa la confianza y las relaciones sociales) y el rol que desempeña en la conducta maternal y algunos procesos fisiológicos como el parto y la lactancia. Por estos efectos sobre la conducta, la oxitocina es conocida como la ‘hormona del amor’.

Por otro lado, la oxitocina también resulta importante para el desarrollo de tratamientos terapéuticos contra el autismo, la esquizofrenia, la ansiedad y los trastornos causados por el miedo.

El hecho de que los receptores de oxitocina varíen de una persona a otra “podría explicar las diferentes respuestas que los individuos muestran al sentimiento de miedo en cada circunstancia”, concluye el investigador.

Fuente de la imagen: Sigmun Freud
Fuente del texto: agenciasinc.es

miércoles, 30 de marzo de 2011

Descubren que el cerebro sufre de verdad con el rechazo social y amoroso

Aunque este es el tipo de noticias que todos damos ya por sentado primera vez que se afirma desde esferas científicas. Si alguna vez te han dejado ya sabes cuánto duelen las rupturas amorosas, ya conoces que este tipo de aflicción se siente tan profundamente como si se nos hubiera roto el alma, y esto es así porque nuestro cerebro de verdad está sufriendo ya que el dolor emocional enciende en el cerebro las mismas zonas que producen el dolor físico, según una investigación publicada en esta semana en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

El Dr. Tor Wager y su equipo de la Universidad Ann Arbor de Michigan (EEUU), pidieron a 40 voluntarios participar en un experimento cuya única condición era haber sufrido en los últimos seis meses una ruptura amorosa traumática, con el fin de observar sus cerebros mediante imágenes de resonancia magnética. Los investigadores mostraron a los participantes de la prueba imágenes de sus ex parejas mientras debían recordar alguna experiencia común vivida en el pasado con la persona amada. Por otro lado, compararon sus reacciones cerebrales en esta situación con la que sentían ante una experiencia física, una pequeña quemadura en el brazo ("como si se derramase una taza de café caliente, doloroso pero tolerable", explican). Las reacciones cerebrales experimentadas por los voluntarios se compararon con las que sentían ante una experiencia física, una pequeña quemadura en el brazo ("como si se derramase una taza de café caliente, doloroso pero tolerable", explican).


Imagen tomada de fotolog

En ambos casos, sus cerebros activaron la misma región, como si el dolor social y el fisico fuesen capaces de despertar la misma área. Concretamente se trataba del córtex secundario somatosensorial y así como la ínsula dorsal posterior, que reaccionaron activándose por igual en ambas situaciones.

"Estos resultados dan una nueva idea sobre el hecho de que el rechazo social realmente duele", subraya uno de los autores, Ethan Kross; "y este estudio confirma que hay algo más de lo que podíamos pensar inicialmente".

"Descubrimos", prosigue, "que sentimientos fuertemente inducidos de rechazo social son capaces de activar las mismas regiones cerebrales que se 'encienden' con el dolor físico, algo que no se había observado hasta ahora con otro tipo de emociones". Por eso esperan que sus resultados ayuden a partir de ahora a comprender cómo la sensación de pérdida social puede desencadenar auténticos síntomas físicos en muchas personas.

Visto en El Mundo.es

Carta cruel de Manuela Saénz a su marido cornudo (1824)


"No, no y no; por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución? ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no es grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar, dejar un marido sin tus méritos no sería nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tu las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro.
Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casamos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestras vidas serán enteramente espirituales. Entonces, todo será muy inglés, porque la monotonía está reservada para tu nación (en amor, claro está, porque sois muy ávidos para los negocios). Amas sin placer. Conversas sin gracia, caminas sin prisa, te sientas con cautela y no te ríes ni de tus propias bromas. Sin atributos divinos, pero yo, miserable mortal que puedo reírme de mí misma, me río de ti también, con toda esa seriedad inglesa. ¡Cómo padeceré en el cielo! Tanto como si me fuera a vivir a Inglaterra o Constantinopla. Por eso no te quiero. ¿Tengo mal gusto?
Pero basta de bromas. En serio, sin ligereza, con toda la escrupulosidad, la verdad y la pureza de una inglesa, nunca más volveré a tu lado. Eres católico, yo soy atea y esto es nuestro gran obstáculo religioso; quiero a otro y esto es una razón mayor y todavía más fuerte. ¿Carta de Manuela Saénz a su esposo. ¿Ves con qué exactitud razono?"



Manuela Saénz escribió esta carta a su marido, el inglés James Thorne, en 1824.

del libro "Cartas del corazón. Epistolario de amor
desamor y amistad", de la colección "Los Libros
de El Nacional", Caracas, Venezuela.


sábado, 12 de febrero de 2011

La Neurobiología estudia el por qué resulta tan difícil olvidar a un gran amor

Investigaciones en el campo de la neurobiología prueban que una relación amorosa intensa ocasiona un "conflicto cerebral" de tal magnitud que lo hace imborrable. Este tipo de relaciones produce en nuestra mente marcas que vuelven a reactivarse sin que hagamos mayores esfuerzos, y mientras más grabemos en nuestro cerebro aspectos de esa relación, más reales serán nuestros recuerdos.

Hace ya un año que Amelia y Gustavo se abrazaron por última vez y dieron por terminada su relación, sin embargo, hasta el día de hoy ella no puede evitar suspirar a pesar de ya haber pasado por todas las etapas del duelo amoroso, e insistir en el olvido de esa relación. Es el clásico "no he podido olvidarte" que deviene en forma de recuerdos a pesar del tiempo, es la activación de una palpitación de antaño o el dolor de pecho revivido con sólo pequeñas cosas; un olor, una canción, una inocente frase en boca de alguien hacen que el cuerpo de Amelia reviva el amor de Gustavo porque... no todo depende de la voluntad de olvidar.

Según el neurobiólogo Antoine Bechara, esas imágenes insisten en volver porque existe un circuito neurológico que afinca con más profundidad los recuerdos que fueron integrados a nuestra vida a través de un intenso contexto emocional. "Desde el punto de vista neurológico, quedarse solo durante un tiempo no ayuda a superar el fin de una relación”, agrega el científico, tampoco tapar todo con una nueva pareja evitará que el cerebro siga enviando recuerdos.

Lo que Bechara investigó es lo que él llama “conflicto cerebral”: por un lado la relación se termina; por otro, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales. Los investigadores utilizaron Resonancia Magnética Funcional para determinar qué áreas cerebrales desempeñan ciertas funciones, como el habla, el movimiento y la sensibilidad. Antoine Bechara es reconocido mundialmente por sus investigaciones sobre las funciones cerebrales que intervienen en la toma de decisiones..

¿Qué es lo que hace que una experiencia sea imborrable?

“En el lóbulo temporal hay dos estructuras. Una se llama hipocampo y por allí pasa la memoria declarativa, es decir, desde acordarse qué día es hoy hasta la cara de una pareja. Al lado hay otra llamada amígdala, que contiene a la memoria emocional. Para que la información declarativa pase por el hipocampo y se distribuya en el cerebro, debe haber un contexto emocional: por ejemplo, una situación atípica y desconocida vivida con ese gran afecto. Cuando la amígdala detecta ese contexto emocional envía neurotransmisores al hipocampo. Así se incorpora en la memoria como fenómeno de fijación”, así explicó Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de la UBA.


Las imágenes relacionadas con ese intenso amor vivido en el pasado retornan con su carga corporal secuestrando a nuestro cuerpo en su caída a pesar del largo tiempo transcurrido: “Es la amígdala que sigue respondiendo con descargas emocionales involuntarias, como el dolor en el estómago o las palpitaciones”, agrega el Dr. Brusco.


No sucede lo mismo con los affaires, aventuras o amores pasajeros: “Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese afecto, en cantidad o calidad, más grabado va a estar en la amígdala y más reacciones va a seguir enviando. Estos recuerdos pueden aparecer como imágenes pero también como olores, sensaciones auditivas y como procesos de pensamiento”, añade. Todos los que hemos caminado por los tizones encendidos del duelo amoroso sabemos cuánto se demora en salir de ese doloroso tramo, y aquellos que todavía están bajo el proceso del duelo amoroso saben cuánto puede apalearnos un olor o una canción ligada a ese amor ya ido.


Es frecuente que al toparnos con algún o alguna "ex" quedemos descolocados debido al repentino asalto de recuerdos muy vívidos -aunque nuestros "ex" ni siquiera nos hayan visto. Ezequiel Gleichgerrcht, neurobiólogo del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), cita la hipótesis de Antonio Damasio, un prestigioso investigador en neurociencias: “Según su hipótesis del ‘marcador somático’ hay experiencias que gatillan señales químicas en nuestro organismo. Por ejemplo: si caminamos por el campo y por primera vez en la vida nos cruzamos con una víbora que abre la boca y se abalanza hacia nosotros, se disparará un conjunto de moléculas que quedarán asociadas a la sensación del miedo. Si nos volvemos a cruzar con una víbora volverá a gatillarse este patrón y nos producirá la misma sensación de miedo aunque ni siquiera abra la boca”. Añade que, “Aunque este modelo aún está siendo debatido, podemos comprender por qué ciertas emociones, positivas o negativas, pueden perdurar cuando nos exponemos a la persona que generó esos sentimientos”.


De todos modos no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, el olvido amoroso también tiene su explicación científica: “Con el tiempo, cuando las conexiones cerebrales que facilitan la revisión de situaciones críticas y emociones negativas se saturan, pueden sufrir lo que se llama ‘down regulation’: una disminución de los neurotransmisores en la zona de intercambio neuronal. Esto explicaría por qué los recuerdos vinculados a alguien importante van perdiendo peso”, dice Claudio Waisburg, neurólogo del la Fundación Favaloro.


Fuente original: Clarín.com