martes, 8 de noviembre de 2011

10 mensajes que envíamos al sonreír

Imagen tomada de Tita

Sonreímos. Todos sabemos hacerlo y no lo hacemos en vano cuando sonreímos en grupo pues, usamos esa mueca alegre con fines sociales específicos, y a través de ella enviamos distintas señales que nos sirven para nuestros propósitos, sean estos los del tipo que sean.

Jeremy Dean, psicólogo bloguero, escribió en su página Psy Blog de 10 formas en que usamos la sonrisa. Veamos

1. Hacemos que confíen en nosotros

En un mundo donde todos están por sí mismos, ¿en quién podemos confiar? Una señal que sugiere que somos confiables es la sonrisa. Las sonrisas genuinas envían el mensaje a otras personas de que somos fiables y por eso pueden cooperar con nosotros. Las personas que sonríen son consideradas generosas y extrovertidas, y cuando otros comparten con ellas tienden a sonreir también (Mehu 2007)

En un estudio realizado por Scharlemann (2001), los participantes estaban más dispuestos a confiar en alguien si sonreía. Este estudio encontró que una sonrisa puede incrementar la confianza en un 10%.

2. Sonreímos por indulgencia

Cuando la gente hace cosas malas suele sonreír si son atrapadas. ¿Es esto beneficioso? Según un estudio conducido por LaFrance y Hecht (1995), podría ser. Somos más indulgentes con aquellos que han roto las reglas si sonríen después de hacerlo. No importa si la sonrisa es falsa, una sonrisa miserable o una verdadera, todas funcionan para que no seamos tan duros con el transgresor.

Esto parece funcionar porque encontramos a aquellas personas que sonríen, después de hacer algo malo, más confiables que aquellas que no lo hacen.

3. Al sonreír nos recuperamos de errores sociales que hemos cometido

¿Olvidaste comprarle a tu pareja un regalo de aniversario o el nombre de un cliente importante? ¿Accidentalmente golpeaste a un niño? Si metiste la pata, la vergüenza es la emoción a representar.

La función de la vergüenza es sacarte de esos errores sociales (Keltner & Buswell, 1997). La sonrisa de vergüenza incluye mirar hacia abajo y a veces emitir una risita tonta. Esto está diseñado para producir empatía en los otros, los haga pensar menos en el error y te perdonen más rápido.

4. Reímos para eliminar el dolor

Sonreír es una de las formas más efectivas para reducir el estrés que causan distintas situaciones. Los psicólogos lo llaman “hipótesis de la respuesta facial”. Incluso una sonrisa forzada, cuando no tenemos ganas de sonreír, es suficiente para mejorar el ánimo ligeramente.

Una advertencia: sonreír frente a malas situaciones puede funcionar pero los demás no lo ven bien. Cuando Ansfield (2007) hizo ver a participantes videos estresantes, aquellos que sonrieron se sintieron mejor que aquellos que no lo hicieron. Pero los que sonrieron fueron juzgados como “desagradables” por los otros.

5. Sonreir nos hace más inteligentes

Cuando estamos nerviosos nuestra atención tiende a nublarse. Dejamos de percibir lo que ocurre a nuestro alrededor y sólo vemos lo que está frente a nosotros. Esto es cierto tanto metafórica como literalmente: cuando nuestros nervios se estresan somos menos capaces de pensar en cosas que estén al límite de nuestro razonamiento. Pero para ser más perspicaz frente a un problema, a menudo necesitamos estas ideas periféricas.

Sonreír nos hace sentir mejor, lo que incrementa nuestra flexibilidad de atención y nuestra habilidad para pensar de manera holística. Cuando esta idea fue probada por Johnson (2010), los resultados mostraron que los participantes que sonrieron lo hicieron mejor en tareas de atención que requerían pensar en todo el panorama. Así que una sonrisa puede realmente ayudarte a mejorar tu inteligencia.

6. Sonreímos por sexo

La sonrisa de una mujer tiene un efecto mágico en los hombres. Un estudio examinó cómo se aproximan los hombres a las mujeres en un bar (Walsh & Hewitt, 1985). Cuando una mujer establecía solamente contacto visual, era abordada el 20% de las veces. Cuando la misma mujer añadía una sonrisa, era abordada el 60% de las veces.

Pero, cuando los hombres sonríen a las mujeres, el efecto no es tan mágico. La sonrisa incrementa el atractivo de las mujeres, pero no funciona tan bien en el hombre. Hay evidencia de que los hombres se hacen más atractivos a la vista de las mujeres cuando expresan orgullo o pena que cuando lucen felices (Tracy &Beall, 2011). Sonreír menos hace que un hombre se vea más masculino.

7. Ocultamos lo que realmente pensamos

Los psicólogos solían pensar que una sonrisa genuina nunca miente. Las sonrisas falsas involucran sólo la boca, mientras que las sonrisas reales –llamadas sonrisas Duchenne por los psicólogos– hacen que los ojos suban. Investigaciones recientes, sugieren que el 80% de las personas puede fingir el gesto de los ojos de una sonrisa real.

Por eso, las sonrisas pueden ser usadas para esconder lo que pensamos, sin embargo no es fácil fingir una sonrisa real porque el gesto de los ojos debe estar sincronizado correctamente con la sonrisa. La clave para una sonrisa de confianza es no hacerla tan rápida, una sonrisa normal tarda medio segundo en ocupar toda la cara. Una investigación encontró que es comparación con una sonrisa rápida (una décima de segundo en ocupar toda la cara), las lentas son juzgadas como más fiables, auténticas y coquetas.

8. Para hacer dinero

Ya vimos que los economistas han calculado el valor de la sonrisa, pero ¿puede una sonrisa hacernos ganar dinero? Aparentemente sí: Tidd y Lockard (1978) encontraron que las personas dan más propinas a las mesoneras que sonríen (no hay estudios en mesoneros).

9. Sonríe y (la mitad) el mundo te sonreíra

Uno de los simples placeres de la vida social, que pasa casi desapercibido por ser automático, es sonreírle a alguien y que te corresponda con una sonrisa.

Como seguro se habrán dado cuenta, no todo el mundo responde con una sonrisa. Hinsz y Tomhave (1991) querían ver la proporción de gente que responde a una sonrisa. Los resultados sugieren que cerca de un 50% de la gente devuelve el gesto.

10. Sonreímos para vivir más

Las personas que sonríen viven más tiempo. Un estudio sobre fotos de beisbolistas en 1952 sugiere que aquellos que sonrieron vivieron siete años más que los que no (Abel & Kruger,2010).


Fuente

No hay comentarios:

Publicar un comentario