miércoles, 25 de abril de 2012

Lucy no caminaba sola hace 3, 5 millones de años, la acompañaba Kenyanthropus


Un nuevo descubrimiento fósil de África oriental llamado el pie de Burtele indica que el Australopithecus afarensis (lucy) no andaba solo, sino que tuvo un familiar antes de los humanos modernos, el homínido caminaba acompañado por las llanuras y bosques de lo que hoy es la región de Afar, en Etiopía, hace 3,4 millones de años.

Los investigadores se han preguntado abiertamente si el Australopithecus afarensis, la especie a la que el famoso fósil “Lucy” pertenece, fue un homínido que estaba solo durante el Plioceno tardío de África.


Los huesos de Lucy han proporcionado pruebas de que ella y otros homínidos tempranos tal vez pueden haber caminado erguidos, pero se considera sí ella fue la única especie de homínidos en su particular escala de tiempo geológico, lo que ha sido objeto de mucho debate.

“Había de hecho más de una especie de homínidos tempranos durante ese tiempo”, dijo Yohannes Haile-Selassie, director de Antropología Física en el Museo de Historia Natural de Cleveland y autor principal de los resultados.

Haile-Selassie y un equipo de antropólogos y geólogos afirman encontrar el esqueleto parcial de un pie que perteneció a un antepasado humano que no era ni Au. afarensis ni de otro homínido conocido, sino de uno nuevo llamado Kenyanthropus platyops, una criatura que algunos paleoantropólogos sostienen que era un homínido que vivió al mismo tiempo que Au. afarensis.


La revista Nature publicó el hallazgo el 29 de marzo de 2012. (NSF) La Fundación Nacional de Ciencias de la División de Ciencias Cognitivas y del Comportamiento en parte financió la investigación.

Las descripciones del Kenyanthropus platyops han llevado a algunos científicos a discutir si sólo un homínido habitaba las regiones superiores de África hace 3,9 a 2,9 millones de años, principalmente debido a la naturaleza distorsionada de la muestra utilizada como base para la descripción original publicada de Kenyanthropus platyops, dijo Haile-Selassie.


“Tim White, (un miembro del equipo de investigación que se inició el descubrimiento de Lucy en 1973), sostuvo que Kenyanthropus platyops es una versión keniana de Australopithecus afarensis y que las diferencias sutiles entre los dos podría integrarse en una variación intra-específica.”

En otras palabras, él argumentó de que no había evidencia de un segundo homínido que recorría el paisaje durante la época de oro DEL afarensis. Pero Haile-Selassie y su equipo podría haber encontrado pruebas de al menos dos especies de homínidos.

En Woranso-Mille, un sitio paleontológico relativamente nuevo ubicado en el centro de la región de Afar de Etiopía, los investigadores desenterraron un esqueleto de 3,4 millones años de edad parcial del pie que no coincide con el contemporáneo Au. afarensis en la forma o figura.

Imagen parcial del pie de Burtele incrustado
en el esquema de un pie de gorila.

Por otra parte, los restos óseos indican adaptaciones locomotoras más similares a un homínido anterior, los homínidos de hace 4,4 millones de edad, Ardipithecus ramidus, que fue descubierto por un equipo de investigación dirigido por White en el período 1992-1993 en el valle de Awash Medio en Etiopía.

“El pie de Burtele difiere del Australopithecus afarensis en gran medida por la posesión de un dedo gordo oponible”, dijo Haile-Selassie, señalando que el dedo Burtele es más parecido al de Ardipithecus ramidus, y tiene características similares para caminar, correr y saltar.


“Este esqueleto parcial de pedal es único en la prestación de apoyo importante de evidencia sobre la morfología funcional y las proporciones de varios elementos de los primeros homínidos de pie”, escriben los investigadores en su artículo titulado, ” Un pie los homínidos de Etiopía muestra múltiples adaptaciones del Plioceno bípedos “.



Carolyn Ehardt, director del programa de Antropología Biológica de la NSF, señala que los resultados de la investigación son una apreciación de acogida para los complejos procesos que “dieron forma a la historia evolutiva de nuestra especie.”

“Estamos cada vez más conscientes del hecho de que la historia evolutiva de los homínidos no es diferente a la de otros grupos de organismos en el potencial de la diversidad morfológica y de comportamiento y de múltiples vías de adaptación que caracterizan a las formas de vida en determinados períodos de tiempo evolutivo”, dijo.

El pie de Burtele tiene algunas relaciones esqueléticas que entran dentro de la distribución humana y el gorila, pero fuera de las de los chimpancés. Además, el metatarso del dedo cuarto es más largo que el del segundo dedo, una condición vista en algunos monos y simios del Mioceno.


“Desafortunadamente, esta proporción es desconocido tanto para los Ardipithecus y Australopithecus “, dijo Haile-Selassie. “Sin embargo, el hallazgo podría indicar la condición primitiva de la familia humana.”

Los investigadores dicen que la identificación y denominación de la especie a que pertenece el pie de Burtele tendrá que esperar la recuperación de más fósiles, craneales y elementos dentales, por ejemplo. Sin embargo, está seguro de que no pertenecen a la especie de Lucy, Au. afarensis.


Dijo Haile-Selassie, “Se que probablemente era descendiente de algo así como el Ardipithecus ramidus “.


Junto a Haile-Selassie en esta investigación son Beverly Z. Saylor y Bruce M. Latimer de la Case Western Reserve University, Cleveland, Ohio; Alan Deino del Centro de Geocronología de Berkeley, en Berkeley, California; Naomi E. Levin, de la Johns Hopkins University en Baltimore y Mulugeta Alene de la Universidad de Addis Abeba en Etiopía.

Además de la NSF, la LSB Leakey Foundation, la National Geographic Society y el Museo de Historia Natural de Cleveland, apoyó esta investigación.

Fuente del texto: universitam.com
Fuente de las imágenes por orden de aparición: mundo infografía, science space robots.com, heritage.perm.ru, kenyanthropus.com,
science space robots.com, fhs-bio-wiki.pbworks.com,

martes, 24 de abril de 2012

Tadefeu o el poder es cromañón (cortometraje)

Cuatro cromañones obtienen fuego por accidente, y por mucho tiempo las llamas los mantendrán mantendrán calientes, seguros e ignorantes de cómo crear aunque sea una pequeña brasa. El pequeño grupo de hombres primitivos ríe y disfruta de la vida hasta que su felicidad es interrumpida por un neardental, que en varias ocasiones se les acerca rogándoles abrigo para él y su grupo más, los cromañones no quieren ayudarlo y lo engañan. Los salvages dueños del fuego le regalan al neardental objetos inútiles (un hueso, un colmillo de animal, etc.) haciéndole creer que con esas piezas ellos fabricaron el fuego. Pero el neardental hará cosas de provecho con todos los regalos "inservibles" hasta que.... podría decirse, comienza la historia de nunca de acabar del ser humano. En este corto se destaca el humor negro. Hay que verlo.







TADUFEU - ESMA 2011 from TADUFEU MOVIE on Vimeo.


tadufeu-lefilm.com /

Tadufeu -cortometraje en 3D dirigido por Mickaël Bellamy- pareciera decir que el poder se aloja en el cerebro reptil pues a pesar de la distancia entre el cromañon y el hombre de hoy, su fuerza destructora es también primitiva y animal. En la creación de es corto también intervinieron Coralie Braconnot, Franck Delfortrie, Julien Jamme, Olivier Pierre; la producción es de ESMA, Montpellier.

Fuente:
Vimeo

lunes, 23 de abril de 2012

El conjuro contra el dolor de muelas más antiguo del mundo


En épocas en las que aún el hombre no había inventado la historia, las formas de hablar de las gentes, la manera de hacer las cosas de los seres humanos y los eventos terrenales estaban conectadas con los acontecimientos más importantes a nivel cósmico. Por ejemplo, en el Poema de Gilgamesh -considerado como la narración escrita más antigua del mundo, de hace más o menos 4.000 años- existe un hechizo contra un gusano que los asirios del año 1.000 a. de C. creían causaba el dolor de muelas. El conjuro comienza con el origen del universo y termina con un remedio para el dolor de muelas:

"Después de que Anu hubiera creado el cielo,
y de que el cielo hubiera creado la tierra,
y de que la tierra hubiera creado los ríos,
y de que los ríos hubieran creado los canales,
y de que los canales hubieran creado al cenagal,
y de que el cenagal hubiera creado el gusano.
el gusano se presentó llorando ante Shamash,
derramando sus lágrimas ante Ea:
"¿Qué vas a darme para que pueda comer?
Qué vas a darme para que pueda beber?"
"Te daré el higo seco
y el albaricoque."
"¿De qué me van a servir un higo seco
y un albaricoque?
Levántame, y entre los dientes
y las encías permíteme que resida..."
Por haber dicho esto, ¡oh gusano,
que Ea te castigue con el poder de su mano!"

(Conjuro contra el dolor de muelas)


Tratamiento: Has de mezclar cerveza de segundo grado... y
aceite; has de recitar tres veces el conjuro sobre la medicina y
aplicarla luego sobre el diente


Visto en el libro Cosmos, de Carl Sagan, p. XI

Ken Nealson, astrobiólogo de la NASA: “Estoy 100% seguro de que hay vida ahí fuera”


Los humanos solo comemos una cosa, carbono orgánico; y solo respiramos otra, oxígeno. Así funciona la vida, “o eso creemos”, asegura Ken Nealson. “Sin embargo las bacterias comen todo tipo de materia (compuestos inorgánicos como el sulfuro, hidrógeno, amonio, entre otros), en realidad cualquier cosa de la que obtienen electrones, y pueden interactuar con cualquier elemento químico que aparece en la tabla periódica”, subraya el microbiólogo.

En cuanto a lo que respiran, no es solo oxígeno, sino también CO2, sulfito, nitrato y otras sustancias. Incluso son capaces de aprovecharse de una roca sólida como sustituto del oxígeno, es decir ‘respirar rocas’, como dicen coloquialmente los científicos al hablar del transporte extracelular de electrones descubierto hace dos décadas y que sigue sin aparecer en los libros de texto.

“Años más tarde descubrimos que al quitar la roca del experimento y añadir electrodos, lo único que ‘respiran’ estas mismas bacterias son los electrodos. Forman una capa a su alrededor y le proporcionan electrones, y por tanto energía”, detalla Nealson. Como estos microorganismos pueden comer cualquier cosa, los científicos probaron con residuos humanos e industriales para producir electricidad. Y lo consiguieron.

Bacterias que purifican el agua

“Parece muy bonito para ser cierto, pero lo es, aunque no va a solucionar la crisis energética”, advierte el experto estadounidense, quien añade que no solo se puede crear electricidad sino también purificar el agua y eliminar los contaminantes sin ningún soporte electrónico. El equipo de Nealson está intentando diseñar esta tecnología barata y ecológica en aldeas africanas donde la gente podría traer sus residuos cada día y obtener agua limpia a cambio.

Según el investigador, “en los próximos 5 o 10 años, veremos la primera aplicación legítima a este proceso”, porque hay unas 15 empresas de todo el mundo que ya están intentando aplicarlo. “Es una buena tecnología verde que solo usa materiales biológicos como fuente, trabaja muy rápido y produce bastante energía”.

Gracias a la tecnología verde basada en las bacterias, la gente de aldeas africanas podría recoger sus residuos cada día y obtener agua limpia a cambio

Sin embargo, aún es necesario abaratarla si lo que se pretende es abastecer a todo un poblado de países empobrecidos. “Hay una parte muy barata, la del electrodo que no cuesta casi nada y las bacterias que son gratuitas (puedes cultivar cuantas necesites), pero la otra parte requiere platino en el electrodo, que es lo que cataliza el oxígeno convertido en agua”, indica el investigador.

En el laboratorio de Nealson han obtenido recientemente esta misma reacción de electrones y oxígeno utilizando bacterias que se pueden poner en un cátodo (electrodo negativo del que parten los electrones) para eliminar el platino, lo que para el microbiólogo es “una gran victoria”. Pero aún hay más, Nealson asegura que se podría conseguir todo un proceso bacteriológico con células solares, es decir, las bacterias se podrían alimentar de luz solar, y para ello no quedan más de 10 o 15 años. “Valdrá la pena esperar”.

Hasta entonces, la microbiología deberá intentar descubrir lo que oculta el microscopio. Por ahora, gracias a mejores métodos moleculares para ver a las bacterias, los científicos han descubierto que “solo somos capaces de cultivar cerca del 0,1% de todas las bacterias que vemos en el microscopio”, afirma el experto. Pero la pregunta que se hacen los microbiólogos es “¿qué hacen realmente las otras bacterias que no podemos cultivar?”

“Es completamente desconocido. Al mirar sus cromosomas se podría averiguar cómo actúan pero todavía no se ha probado; y no se puede demostrar si no se pueden cultivar”, testifica Nealson.

Microorganismos extraterrestres

De los microorganismos que ya se conocen, lo que más sorprende a este microbiólogo que se niega a jubilarse aún es lo resistentes que son. Cuando Nealson empezó a estudiar microbiología, no podía imaginarse que las bacterias sobrevivirían a más de 100 ºC. No obstante, en los años ’70, se descubrió que había bacterias que vivían en los géiseres del Parque Nacional de Yellowstone (EE UU).

La vida microbiana se ha adaptado a la salinidad, a la temperatura, al pH, a la aridez, a la radiación, y a la presión. Durante años se pensó que uno de los lugares más desérticos de la Tierra –el desierto de Atacama en Chile– era estéril, pero al mirar en el interior de las rocas se observó todo tipo de vida. Río Tinto en Huelva es otro de los lugares “más fascinantes de la Tierra”, para Nealson. “Muchos de estos entornos extremos te hacen pensar de forma diferente sobre la posibilidad de encontrar vida en otros planetas, y Río Tinto en Huelva es uno de ellos”, apunta.

Desde que empezó a conocer la habilidad de las bacterias, el interés de Nealson por hallar vida microbiana fuera de la Tierra creció. Las misiones del telescopio espacial Hubble han sido determinantes. En los últimos 10 años, sus datos han demostrado que existen millones de planetas que se parecen a la Tierra. “Pero estos planetas están a muchos años luz de nosotros. Incluso si obtienes una señal de alguno de ellos (una que se pudo generar hace 100 años), llevará 1.000 años llegar allí a la velocidad a la que viajamos ahora. Es fascinante pero frustrante a la vez”, manifiesta el experto, que lo tiene claro: “Es 100% seguro que hay vida ahí fuera”.

"Llevará 1.000 años llegar a algunos de los planetas que se parecen a la Tierra a la velocidad a la que viajamos ahora"

El problema es cómo encontrarla. “Cuando una misión de la NASA planea ir a Júpiter o Saturno –al que se tarda ocho años en llegar–, o incluso más lejos, a Neptuno, el tiempo de ir y volver, has perdido un tercio de tu carrera, y a lo mejor fracasa”.

Vida en el sistema solar

Sin salir del sistema solar, desde el punto de vista de un microbiólogo, hay diferentes lugares en los que algunos organismos que habitan la Tierra podrían sobrevivir. Por ejemplo las lunas de Júpiter: Europa, Calisto y Ganímedes. “No sabemos exactamente lo grueso que es el hielo ni cómo es el agua debajo, pero seguro que en cada una de estas lunas hay más agua de la que tenemos en la Tierra”, señala Nealson. El agua líquida es esencial para vida como la nuestra pero “lo que es esencial es el líquido”.

Otro lugar donde buscar es una luna de Saturno, Encélado, que rodea uno de los anillos del planeta. “Siempre ha tenido agua congelada”. Titán, otra de las lunas de Saturno, “no tendría vida como la conocemos porque hace demasiado frío”, pero tiene metano y etano líquidos. “Supongo que hay diferente tipo de vida allí”, insiste el investigador que asegura que esta vida sería “tan rara” que “ninguna de las reglas de química con las que hemos crecido tendría entonces sentido”.

“Si no piensas en cosas como estas te vuelves muy geocéntrico sobre la búsqueda de vida y te perderías cosas muy interesantes. Sea el tipo de vida que sea, va a necesitar energía y deberíamos ser capaces de ver los lugares donde la energía es consumida”.

Hasta que se descubran los primeros indicios de vida extraterrestre, hay mucho trabajo por hacer en la Tierra, porque “aún se desconoce el potencial de la Microbiología y es una oportunidad mayor de lo que uno imagina”. Uno de los ejemplos que da Nealson es la corrosión (de buques, cañerías, etc.) en EE UU, que supone un gasto de más de 200.000 millones dólares al año. La inversión en el estudio de los microbios que provocan la corrosión “sería un avance”. Solo con reducir un 2% el ritmo de la corrosión, se recuperarían 400 millones dólares al año.”Ahora toca convencer para obtener financiación”, afirma el investigador.

Y para convencer basta con recordar que el 99,9% de las bacterias son nuestras amigas. Muy pocas son realmente dañinas. “El planeta y el cuerpo humano funcionan gracias a las bacterias buenas. Lo único es que todavía no hemos aprendido esta lección”, concluye Nealson.

Fuente: Agencia SINC.es