martes, 15 de noviembre de 2011

Un pésame de Albert Einstein que invita a pisar tierra

Robert S. Marcus, Director político del Congreso Judío Mundial perdió en 1950 a su pequeño hijo por causa de la poliomielitis. He aquí el pésame enviado por su amigo Albert Einstein.


febrero 12, 1950.

"Querido Dr. Marcus:


Un ser humano es una parte de un todo, al que llamamos “Universo”, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Él experimenta por si mismo (sus pensamientos y sensaciones) como si estuvieran apartados del resto; una especie de falsa ilusión óptica producida por su consciencia. El esfuerzo necesario para liberarse a uno mismo de esta falsa ilusión es un problema que debe resolver la verdadera religión. No alimentar esta falsa ilusión, sino intentar superarla, es la única forma de alcanzar un nivel de paz mental ..."

Con mis mejores deseos,
Atentamente,


Albert Einstein.



El Sr. Robert S. Marcus
Congreso Judío Mundial
1834 Broadway
Nueva York 23, NY



Fuente: Letters of not

lunes, 14 de noviembre de 2011

Este poema está demasiado bueno: "Autoretrato", de Nicanor Parra


Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

Nicanor Parra (n. en Chile el 5 de sept. de 1914)

Fuente de la imagen creda por Nicanor Parra:
La belle bleue

domingo, 13 de noviembre de 2011

Contenido de mercurio en los peces y mariscos que comemos

Infografía tomada de Ria Novosti

Investigaciones científicas señalan que enfermedades como el alzheimer, parkinson y el autismo podrían estar muy relacionadas con la paulatina acumulación de mercurio en nuestros cuerpos El mercurio, un elemento químico cuya ingesta es veneno potente para el ser humano (resulta tóxico las concentraciones de una parte por billón, apróximadamente un grano de sal en una piscina) está presente dentro de la mayoría de los peces de los mares del mundo.

En los Estados Unidos anualmente se vacían en la atmósfera 40 toneladas de mercurio, una cantidad de veneno que será depositada en el mar a través de la lluvia, por lo que en ese país la EPA (Agencia para la Protección Medioambiental) aconseja a las mujeres embarazadas no comer pescado como atún o pez espada ya que el metilmercurio atraviesa con facilidad la barrera placentaria.

El mercurio que poseen los peces procede, en la gran mayoría de los casos, de las centrales térmicas (productoras de electricidad) que utilizan el carbón como materia prima, un mineral contaminado de mercurio casi en un 55%. Así mismo, la industria del cloro es otra de las fuentes importantes de la contaminación de mercurio en los mares, las industrias de pesticidas y herbicidas y la explotación de minas de mercurio, oro y plata.

Tal como se aprecia en la infografía sólo los pescados de pequeño tamaño albergan bajos niveles de mercurio precisamente por tener poca capacidad corporal para concentrar el contaminante (sardinas, boquerones, anchoas, camarones,etc.)


Los pescados de piscifactoría (repoblamiento de peces en estanques y ríos) son al parecer, peores porque no solamente tienen mercurio, PCBs, dioxinas o colorantes (en el caso del salmón) entre otros venenos, sino que también poseen las peligrosas grasas Omega-6 en lugar de las recomendadas grasas Omega-3 .

La Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos (EPA) ha impuesto unos límites en cuanto a la absorción de mercurio en el pescado, que puede darnos una idea de la cantidad de tóxico que los peces pueden acumular dentro de sí. Por ejemplo: si una mujer de 66 kilos come 300 gramos de atún a la semana con una concentración de mercurio de 0,5 ppm (partes por millón) excedería los límites impuestos por la EPA en un 400%.

La ingesta de mercurio provocó en Minamata, Japón -entre los años 1932 y 1968- muchos muertos y cientos de enfermos sobrevivientes debido a la compañía Tesso Corporation, responsable del vertedero de mercurio en los mares de la región que contaminó a los peces e incluso a las aves. A este envenenamiento masivo se le llamó enfermedad de Minamata, la cual incluye ataxia, alteración sensorial en manos y pies, deterioro de los sentidos de la vista y el oído, debilidad y, en casos extremos, parálisis y muerte.

La ingesta de pescado es la vía principal para que este metal pesado entre a nuestros cuerpos.


Proceso de biomagnificación: Cuando se quema el carbón el mercurio se evapora y entra en el aire que con las lluvias lo precipitará los ríos y de allí a los océanos, y de allí a las algas, y de éstas a los peces pequeños que serán comido los peces grandes y que serán finalmente devorados por nosotros. Las bacterias presentes en el agua lo transformarán en mercurio orgánico, conocido como metilmercurio, un veneno para todo ser vivo. Cuanto mayor es el tamaño del pez más mercurio tendrá su cuerpo (el hígado de ballena excede 5.000 veces el límite de ingesta de mercurio considerado como seguro). Como la concentración de mercurio no se peude eliminar, nosotros, al igual que los peces, vamos aumentando la concentración a medida que lo comemos.. (Imagen tomada de Biotraveler)

Leer:
-
Artículos de EPA sobre 'Recursos en español sobre el mercurio'
- Desaconsejan comer atún por su alto contenido en mercurio

sábado, 12 de noviembre de 2011

La hora Humana




Una figura enmascarada se retuerce para formar los números de un reloj digital muy peculiar. Estás viendo "la hora humana" una animación en flash que encontré en asriran (ver) y casi hipnotiza. 'Asriran' es una página japonesa y al parecer, la "hora humana" está allí desde hace dos años.

Para detallar y ver de cerca cada fracción de tiempo pasa el mouse por los números.

Vía The Next Web.

viernes, 11 de noviembre de 2011

De cómo los creyentes no escuchan a quienes los critican


Michael Shermer, escritor e historiador de temas científicos dijo que la gente lista cree en cosas raras porque está entrenada para defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes. En función de la frase anterior remito un experimento realizado con personas comunes y corrientes que creen en alguna fe religiosa y no son muy hábiles para defenderla. Entonces prefieren no escuchar.

No escuchar para impedir la entrada en su mente de puntos de vista inconvenientes.

El experimento se llevó a cabo en la década de 1960 por los científicos cognitivos Timothy Brock y Joe Balloun. La mitad de los participantes en el experimento eran religiosos, y la otra mitad, ateos. A ambos grupos se les pasó un mensaje grabado que atacaba el cristianismo.

Pero había algo más. En la grabación se añadió un poco de molesta electricidad estática, una especie de chisporroteo de fondo que impedía entender bien todas las palabras. No obstante, el que escuchaba el mensaje tenía la posibilidad de reducir estas interferencias pulsando un botón: entonces el mensaje se entendía sin dificultad.

Los resultados fueron totalmente previsibles y bastante deprimentes: los no creyentes siempre intentaban eliminar las interferencias, mientras los individuos religiosos preferían que el mensaje fuera difícil de oír. En posteriores experimentos de Brock y Balloun en que unos fumadores escuchaban un discurso sobre la relación entre el tabaco y el cáncer se reveló un efecto parecido. Todos acallamos la disonancia cognitiva mediante la ignorancia autoimpuesta.

Naturalmente, esto ocurre en toda clase de personas: también entre científicos ateos frente a argumentos de creyentes. Aunque, en este caso, el hecho no es tan flagrante porque los científicos acostumbran a aducir pruebas (o se limitan a negar que no creen, y la carga de la prueba está en el que afirma, no en el que niega). Y raramente veremos que un científico se siente ofendido en sus creencias si un creyente critica sus ideas científicas: sólo es buen científico precisamente el que anhela encontrar errores en sus ideas a fin de armar ideas mejores. En el caso del creyente, incluso se aplaude la inmovilidad de las ideas aunque todo apunte a que están equivocados.

Por ello, muchos creyentes se niegan a escuchar los argumentos esgrimidos por ateos, o por la misma ciencia, si éstos entran en conflicto con sus creencias. Y si los escuchan, es como si sólo oyeran el sonido de las palabras, pero el mensaje no les empapa la mente.

Algo parecido sucede en un artículo de ciencia donde se critique o cuestione la fe: enseguida se llenará de lectores que tratarán de defender con uñas y dientes sus creencias (en el mejor de los casos) o censurar el contenido de cualquier forma, por ejemplo aduciendo que el contenido les ofende profundamente (en el peor). (En ese sentido, resulta curioso lo de tener que respetar las creencias ajenas: si se respetaran todas las creencias, también debería respetarse el no respetar determinadas creencias. O incluso deberíamos respetar ideas como el nazismo, la esclavitud o la pederastia. Las ideas no merecen respeto, sino las personas; y las personas no deberían ser sus ideas, sino difícilmente progresarían y aprenderían de los errores de las mismas).

Dicho lo cual, si acaso debiéramos respetar un único mandamiento, el undécimo: aprenderás, dudarás de todo, sobre todo de quienes dicen saber la verdad, y también dudarás de ti mismo y del resto de los 10 Mandamientos. Y si alguien dice que lo que crees es falso o es peligroso, desearás con toda tu alma que te expliquen la razón, para no desperdiciar ni un minuto más en ello.

Fuente hyphotesis