domingo, 6 de febrero de 2011

Tengo un laberinto para ti



Gracias a mi gran amigo Eduardo Gamondés por el envío de esta imagen, y permitirme borrar con photoshop el mensaje navideño y agregar el verso de Borges.

"El laberinto es sobretodo un cruce de caminos; algunos de ellos no tienen salida y son callejones sin escapatoria a través de los cuales se trata de descubrir la vía que conduce al centro de esta curiosa tela de araña. Cabe decir que la comparación con la telaraña no es exacta ya que ésta es simétrica y regular, mientras que la esencia misma del laberinto es circunscribir en el espacio más pequeño posible el enredo más complejo de senderos y retrasar así la llegada del viajero al centro que desea alcanzar".

Seguimos la pista del laberinto en la historia y encontramos a este difícil diseño en los corredores de acceso a ciertas grutas prehistóricas, y según Virgilio, en la puerta del antro de la Sibila de Cumas. Para los egipcios el laberinto no era desconocido, y tanto griegos como chinos lo utilizaban. Desde antiguo está trazado en las losas de las catedrales y aquellos que fueron grabados sobre el suelo de las iglesias eran la firma de gremios y cofradías iniciáticos de constructores, cuyo dibujo substituía el peregrinaje a Tierra Santa. Por ello, a veces se encuentra en su centro el propio arquitecto o bien, el templo de Jerusalén, es decir, "el elegido que alcanzó el centro del mundo,". El creyente que no podía cumplir el peregrinaje real recorría imaginativamente el laberinto hasta que llegaba al centro, a los santos lugares: es decir, "el peregrino en casa". y en ocasiones recorría de rodillas el trayecto de doscientos metros del laberinto de Chartres.


Imagen tomada de arte e iconografía

El laberinto fue utilizado como sistema de defensa en las puertas de las ciudades fortificadas o fortalezas, y está dibujado sobre maquetas de casas griegas antiguas. Tanto en uno como en otro caso se trataba de una defensa de la ciudad o de la casa, ambas concebidas como centro del mundo. Esta protección era usada no solo contra el enemigo humano sino también para repeler influencias malignas. Su sola presencia anunciaba algo sagrado o muy valorado, y hasta pudo tener una función militar para la defensa de un territorio, una aldea, una tumba o un tesoro al que sólo tienen acceso aquellos que conocen los planos, " los iniciados". El centro que protege al laberinto está reservado a aquel que a través de las pruebas de iniciación (los rodeos del laberinto) se ha mostrado merecedor de acceder a tal "revelación misteriosa". Una vez alcanzado el centro, está como "consagrado" y vinculado por el secreto.

El toro encerrado según Jean Chelalier y Alain Gheerbrant , quizás simbolice el dominio de del rey Minos sobre su pueblo.



El Minotauro de George Fredrerick Watts

Al las profundidades del inconsciente se llega por la vía del laberinto, cuyos vericuetos muchas veces sin salida nos conducen al interior de sí mismo, a ese lugar oculto donde reside lo más misterioso de cada uno, cuya comprensión no puede ser alcanzada por la consciencia sino tras largos desvíos, extravíos y rodeos.


Jack Nicholson frente a la maqueta del laberinto del film "The Shining" o "El Resplandor"

No en balde, sabemos que cada uno de nosotros posee su propio laberinto, y que la meta es llegar al centro de nuestra propia entraña enmarañada. Se cree, que llegar al centro permite salir del laberinto transformado, si es que podemos salir pues sé de muchos que se han quedado atrapados en su laberinto personal.

Información leída en uno de los mejores Diccionario de Símbolos que existen, el de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, excelente texto de referencia

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