El psicólogo Christian Keysers (35 años) es el director científico del centro de neuroimagen de la University Medical Center Groningen, en Holanda. Él y sla bióloga Valeria Gazzola, (su esposa) trabajan juntos para intentar entender las bases neuronales de la empatía y su disfunción. He aquí una entrevista realizada por Maruxa Martinez-Campos.
¿Qué es lo que entendemos exactamente por empatía?
Hay un primer nivel de contagio emocional, el que vemos típicamente en los bebés, cuando uno se pone a llorar y los demás también lloran al unísono. Después hay otro nivel que se desarrolla más tarde, cuando el contagio emocional se convierte en empatía madura. Entonces puedo sentir lo que tú sientes, aunque me doy cuenta de que no es mi sentimiento. Esto pavimenta el camino para el comportamiento social: cuando ayudas a alguien, la motivación se debe a que si la otra persona se siente feliz de nuevo, entonces podrás desprenderte del dolor compartido.
¿La empatía es universal?
Nacemos con unos mecanismos que nos hacen empáticos. Un sentido ético común es el "no deberías hacer a los demás lo que no quieres que te hagan a ti". Los circuitos neuronales de la empatía han hecho que esto sea muy intuitivo: cuando haces algo a alguien, no tienes que "pensar" si querrias que te lo hicieran a ti, porque en realidad ya lo "sientes".
¿Cómo funciona a nivel neuronal?
Cuando haces algo, ciertas áreas de tu cerebro se activan. Esto incluye neuronas del córtex pre-motor, involucrado en la planificación de los movimientos, y del córtex motor primario, involucrado en el propio movimiento. Cuando ves a alguien haciendo esta misma cosa, aproximadamente el 10% de estas neuronas del córtex pre-motor se reactivan. Se las llama neuronas espejo.
¿Cómo estudia la empatía?
Hacemos estudios no invasivos en humanos a los que les enseñamos una imagen de alguien realizando una acción y grabamos su actividad cerebral a través de un escáner mediante la MRI funcional. Entonces les hacemos realizar la misma acción mientras grabamos también su actividad neuronal, y miramos qué partes del cerebro se activan en ambos casos. Con monos también hacemos experimentos similares, pero en lugar de MRI utilizamos microelectrodos. Estos son introducidos en su cerebro, que no es sensible al dolor, por lo tanto el mono no lo nota. Cuando el microelectrodo está cerca de una neurona, éste registra su actividad. Podemos registrar la actividad de una sola neurona durante una hora.
¿Por qué algunas personas son más empáticas que otras?
No lo sabemos, pero pensamos que hay muchos niveles de empatía y que esto tiene un sentido a nivel de la evolución. Hay circunstancias en las que ser empático es muy importante. Por ejemplo, los padres deben darse cuenta si sus hijos están sufriendo para poder ayudar. Pero hay casos como cuando tienes que ir a cazar, o en la guerra, y tienes que poder matar. Entonces es necesario ser capaz de desprenderse de la empatía.
Parece, pues, que necesitamos un equilibrio. ¿Demasiada empatía puede ser negativa?
En realidad, nuestros estudios demuestran que cuando las personas con autismo observan una expresión emocional, activan más áreas del cerebro en comparación con lo que hace la gente no autista. Creemos pues que se ven abrumados con las emociones de los demás. Esto es justo lo contrario de la visión que se tiene de que la gente con autismo no 'siente' tanto como la gente normal. En el otro extremo están los esquizofrénicos, que activan menos áreas del cerebro, haciéndolos más indiferentes a las emociones de los demás.
Háblenos sobre la teoría de la sonrisa...
Cuando ves a alguien sonriendote, normalmente también sonríes. Esto se llama mímica facial, y tiende a mejorar tu humor. Si sonríes, te vuelves más feliz. Como digo, la sonrisa es más barata que los antidepresivos.
Cinismo: (Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμός) 1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. 2. m. Impudencia, obscenidad descarada. 3. m. Doctrina de los cínicos (‖ pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería. La palabra “cínico” ha sufrido una gran transformación, una especie de evolución negativa que la ha disociado de su significado inicial: aquel que lo asociaba a la antigua escuela griega. Actualmente, ser un cínico es mentir descaradamente, es decir algo muy diferente a lo que se piensa. Así mismo, suele asociarse con el comportamiento, es decir, con alguien que afirma algo radicalmente opuesto a su conducta personal, pero también, a alguien que actúa sin ningún decoro, sin importarle lo que piensen otros aunque su comportamiento ofenda o moleste a los demás. El cínico es aquel que ha perdido sensibilidad moral, afectiva y social, de tal forma que orienta su vida de forma pragmática persiguiendo el fin que se ha trazado pasando por encima de normas, personas y afectos, y esto, queridos amigos, es precisamente hacer política, desde actores actuando como si fueran soldados en una Tripoli de cartón hasta documentos secretos encontrados que revelan como la CIA y el Reino Unido cooperaban con Gadafi para entregarle a sospechosos de terrorismo a costa de un dictador hasta hace poco apoyado por los países que hoy le persiguen. Dicho esto, vean ahora ahora el último de los cinismos políticos de Occidente:
El jefe de las unidades rebeldes en Libia fue ex líder de Al Qaeda
Días antes de los atentados del 11-M, Abdelhakim Belhadj, ex líder de Al Qaeda que ahora está al mando de las unidades rebeldes en Trípoli, mantuvo comunicaciones telefónicas con Serhane ben Abdelmajid Fakhet, “El Tunecino”, máximo cabecilla de la célula del 11-M. Así está recogido en un informe que la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), de la Comisaría General de Información, entregó en junio de 2005 al por entonces juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, instructor del mayor atentado de la historia de España. El documento policial, al que ha tenido acceso El Confidencial Digital, revela los contactos que “El Tunecino” mantuvo con el Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), del que fue máximo cabecilla Abdelhakim Belhadj. Por este motivo estuvo en prisión hasta que, en 2010, fue amnistiado por el régimen de Gadafi.
Llamadas desde Hong Kong
El informe recoge los dos números de teléfono -0086/13710236554 y 0086/13556171218- que en China, concretamente en la ciudad de Hong Kong, utilizó, desde finales de 2003 hasta principios de 2004, el ahora rebelde libio, a quien también se le conoce como Abu Abdullah Sadeq y Mohamed bin ali Mohsen.
A estos números de teléfono llamó “El Tunecino” desde Madrid, ya que por aquellas fechas decía estar interesado por un negocio de muebles, aunque la Policía nunca obtuvo dato alguno de esa actividad. Varias de las llamadas a China las realizó desde la inmobiliaria “Arconsa”, en la que trabajaba; otras las efectuó desde un locutorio próximo a la sede de este negocio.
La Policía española quiso saber quién era el usuario de esos dos números teléfono a los que llamaba “El Tunecino”. Tras la colaboración de ‘servicios de información amigos’, los investigadores averiguaron que correspondían a móviles de Abdelhakim Belhadj.
Las señales de alarma se activaron al comprobar que este nombre correspondía al del emir del Grupo Islámico Combatiente Libio, quien desde abril de 2004 se encontraba en arresto domiciliario en Libia tras haber sido extraditado por el Gobierno chino.
El informe de la UCIE, fechado en 2005, y que forma parte de la documentación judicial del 11-M, recoge también las llamadas que Abdelhakim Belhadj efectuó desde su móvil a España.
Cuatro las realizó el 3 de enero de 2004, es decir, dos meses antes del 11-M. El destinatario fue el número móvil 629130072, del que era usuario un socio de “El Tunecino” llamado Mohd Othman, con el que decía que iba a montar el negocio de muebles, ése del que los investigadores nunca llegaron a tener constancia.
Contactos en Londres
Othman, de nacionalidad jordana -prestó declaración ante la Policía el 8 de julio de 2004- también recibió llamadas de Abdelhakim Belhadj en el teléfono fijo de su casa en Madrid.
Pero estos no fueron los únicos contactos de “El Tunecino” con el Grupo Islámico Combatiente Libio, del que fue máximo responsable el hombre que ahora está al mando de las unidades armadas de los rebeldes en Trípoli.
En enero de 2004, el cabecilla de los atentados del 11-M realizó varias llamadas a Londres justo en las fechas en las que se encontraba en la capital británica Ziyad al Hashim, alias “Mullah Shakir al Ghaznawi” e “Imad al Libi”, miembro del comité de medios de comunicación del Grupo Islámico Combatiente Libio. En el primer trimestre de 2004 este individuo viajó de China al Reino Unido, donde fijó su residencia.
Por último, el informe policial destaca que, cuando “El Tunecino” llamó por teléfono a Hong Kong, se encontraban juntos Abdelhakim Belhadj, por entonces máximo jefe del GICL, y Ziyad al Hashim.
Desde 1975 cada 17 de junio la familia de Diego Golbert -argentino- se fotografía "para detener por un momento evanescente, la flecha del tiempo que por allí pasa". El Video puedes verlo en Youtube