martes, 6 de diciembre de 2011

"Al final de la vida, no haber vivido bien te puede hacer sufrir más que la muerte"

Paco Cerdá Valencia entrevista al doctor José Luis Guinot, jefe de Oncología Radioterápica del Instituto Valenciano de Oncología, en España a propósito de su libro "Al final de este viaje" (Ed. Alianza), un documento que trata sobre el final de la vida.



Al final del viaje, ¿qué se ve en los ojos del viajero?

Te lo contaré con una experiencia personal. Hace dos semanas acompañé a un chico joven, músico, que tenía un cáncer muy avanzado. Ya sabíamos que no tenía solución y que era cuestión de poco tiempo. No hablábamos de la muerte, porque él no quería. Pero en un momento de silencio, vi que le saltaba una lágrima que reflejaba esa sensación final de pérdida. En ese momento, y señalando a los familiares y amigos que allí tenía, le dije: «Aquí hay mucha gente. Se ve que te quieren mucho». Entonces, él cambió la cara y puso una sonrisa muy grande. Le hice notar que había dejado algo a su alrededor. Porque siempre queda el amor que se ha vivido y que se ha compartido.

¿Todo el mundo es igual ante la muerte?

Yo he visto dos actitudes. Por un lado, la persona que vive el final con desesperación y cree de repente que la vida no tiene sentido. Eso es difícil de superar. Por otro lado, hay personas, como el joven músico, que lo viven con aceptación porque están satisfechas de cómo han vivido la vida. Como dice la psiquiatra Elisabeth Kubler Ross, la persona que está al final de la vida pasa por diferentes fases.


Imagen tomada de Wikipedia, artículo: 'Modelo de Kübler-Ross'. (dar click en la imagen para agrandar)

¿Cuáles?


Primero hay una negación: «esto no puede pasarme a mí». Después hay una ira: «por qué yo y no otro». Luego hay una negociación: «a ver si hacemos algo para que esto se alargue». Al final se entra en un estado de depresión de la realidad, en la que se asume que «esto es el final». Pero en algunos casos, esa depresión logra evolucionar a un estado aceptación y paz interior en el que la persona sólo quiere estar acompañada y atendida.

¿Qué se aprende del contacto cotidiano con la muerte?

Una cosa fundamental: aprendes que aquí no estás para siempre y que algún día seré yo o un familiar mío el que estará en esa cama, como ya ocurrido, y que la vida no puede estar apoyada en cosas banales. Le das más importancia a la vida y cambias la escala de valores. Aprendes que no tenemos un día que perder. Vives como si éste fuera el último día y, al mismo tiempo, con la misma ilusión que si tuviéramos toda la vida por delante. Con los enfermos aprendes que, mientras existe una pequeña esperanza, hay que aferrarse a ella. Hay que mantener y transmitir esa esperanza a la gente que tienes alrededor.

Imagen tomada de kaliski

¿Y ese tópico de mantener la esperanza hasta el final no es «enganyar al cos» y poco más?

No. La esperanza es fundamental, porque cuando se pierde la esperanza se pierde la vida. Pienso en una chica que vi la semana pasada con una situación paliativa incurable. Ella sabe que no tiene un tiempo muy largo por delante, pero ha decidido vivir todo lo que pueda y está haciendo pequeños proyectos, a corto plazo, y esto la mantiene con fuerzas. De hecho, ya ha alargado el tiempo que esperábamos. Está comprobado que las personas que no luchan mueren antes y lo hacen con menos calidad de vida. Puede que ese tiempo que quede sea corto, pero tal vez es el más importante de la vida, porque será el tiempo en que te vas a despedir, a pedir o recibir perdón, a arreglar las cosas… Ésa es una de las ventajas del cáncer frente a una muerte súbita o un accidente: te deja algo de tiempo para acabar ciertas cosas.

¿Cómo hemos de prepararnos para la muerte?

Viviendo con plena intensidad y siendo conscientes de que en algún momento acabará la vida. Por tanto, hemos de cambiar la pregunta: ¿cuál es la mejor forma de vivir? Toda la segunda parte del libro habla de ello: en qué basamos la vida. Si la apoyamos en nuestro bienestar físico, antes o después fallará. Si la apoyamos en una única persona, cuando ésta desaparezca se nos caerá el mundo encima. Si la apoyamos en el trabajo, llegará la jubilación. Por eso, la mejor forma de vivir y llegar al final sin lamentarnos de haber querido vivir de otra forma, es precisamente no estar apoyado o ligado a muchas cosas. Vivir, como decía Antonio Machado, "ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar". No estar ligado a muchas cosas para no depender de ellas. Disfrutar de ellas, pero sin estar ligados.


Imagen tomada de ilblogdiametista

¿Ha visto a gente cercana a la muerte que se arrepentía de cómo había vivido?

Sí. Recuerdo a una mujer muy mayor a punto de morir que quería ser perdonada por su hija, a la que había hecho sufrir mucho, pero la hija no quería ir a verla. Esta mujer, al final, sufrió muchísimo más por no tener ese perdón que por la enfermedad misma. Es decir: al final de la vida, lo que puede causar más sufrimiento no es ni la enfermedad ni el hecho de morir, que al final se acepta, sino la sensación de cómo se ha vivido, si se ha aprovechado la vida o no, si uno ha vivido bien.

¿Y aquella hija visitó a su madre?

No, no quiso ir. Pero mi esposa, que era la médico de la madre, le hizo no creer, pero sí sentir que la perdonaba para que la mujer pudiera morir en paz.

Y usted, ¿cómo puede asimilar y convivir cada día con la muerte y el dolor?

No todo el mundo sirve para esto. Mira: nosotros tenemos muy claro que no vamos a curarlo todo.
Si no, obtendríamos un fracaso completo, porque todo el mundo se muere y casi la mitad de las personas con cáncer acabarán muriendo del cáncer. Así es que nuestro objetivo no es únicamente curar al paciente. También tenemos que ayudar a morir, buscando sobre todo la calidad de vida. Me acuerdo de una chica joven, con un hijo de 12 años, que poco antes de morir nos daba las gracias por cómo la habíamos tratado. Tampoco hace falta mucho: ir a su lado, sentarse, cogerle la mano, escucharla y hacerle sentir el calor humano, que es lo que da sentido a la vida.


Imagen tomada de ashleyshyperboles

Y cuando uno coge la mano de un paciente a punto de morir…

En ese momento sabes que le puedes dar mucho más de lo que le has intentado dar antes en la quimioterapia y la radioterapia. Antes diste tu técnica; ahora has de dar tu humanidad.

¿Usted piensa mucho en la muerte?

No… Yo vivo pensando que es posible que mañana no esté aquí, y que por tanto he de hacer lo mejor en conciencia en cada momento. Pero también vivo pensando que tengo toda la vida por delante y disfrutando de cada momento. Porque como dice la frase que cierra el libro, "los sabios piensan en la vida, no en la muerte".

Fuente: levante-emv

sábado, 3 de diciembre de 2011

Recordarlo siempre:"Tus hijos no son tus hijos", Khalil Gibran .

Y una mujer que sostenía un bebé contra su pecho dijo: Háblanos de los Hijos.
Y el contestó:


Tus hijos no son tus hijos.

Son los hijos y las hijas de la Vida
que quiere seguir dando Vida.

Vienen a través de ti
pero no eres tu
Y aunque están a tu lado
no te pertenecen.

Les puedes dar tu amor,
pero no tus pensamientos
porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes dar una casa a sus cuerpos
pero no a sus almas,
porque sus almas habitan en la casa del mañana,
la cual no puedes visitar, ni tan siquiera en tus sueños.

Puedes anhelar ser como ellos,
pero no trates de hacerlos como eres tu.
porque la vida no marcha hacia atrás
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco por medio del cual, tus hijos
son disparados como flechas vivas

El Arquero ve el blanco sobre el camino del infinito
y las dobla con todas sus fuerzas
para que sus flechas vuelen veloces y lejos.

Que el hecho de estar en manos del arquero
sea para su dicha, por que así como
Él ama la flecha que dispara,

ama también el arco que permanece firme.

Khalil Gibran poeta, místico y artista plástico nacido en Líbano en 1883.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mapa mundial del desempleo en los jóvenes

Los vehículos en Francia llevarán un alcoholímetro que impida arrancar en caso de positivo

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció este miércoles que antes de la próxima primavera todos los vehículos tendrán que llevar obligatoriamente un alcoholímetro que impida arrancar el automóvil en caso de dar positivo.

En un discurso dedicado a la prevención en la carretera, Sarkozy comunicó esta medida, sin precisar si afectará a los vehículos nuevos o a todos.

El dispositivo está siendo probado desde hace años, sin que hasta ahora sea obligatorio en Francia.
4.000 fallecidos en las carreteras

El anuncio del presidente se produce después de que diera a conocer que el número de fallecidos en las carreteras francesas superó los 4.000 entre el 1 de noviembre de 2010 y el 31 de octubre de 2011.

Sarkozy aseguró, además, que se instalarán 400 radares suplementarios sin ser anunciada su presencia y sin que puedan ser detectados por dispositivo alguno.

Finalmente, indicó que habrá una jornada de la seguridad vial para sensibilizar al público sobre este problema.

Fuente: 20 minutos

Los diseños de Nacho "Naolito" Díaz dan risa

Nacho "Naolito" Díaz, diseñador gráfico radicado en España crea unas excelentes imágenes cómicas que busca nuevas perspecticas para explitar en nosotros la vena del sarcasmo y la ironíara cel sarcasmo. Gran parte de sus dibujos son hechos para ser llevados en franelas, y son tan buenos que no me importaría lucir alguno de sus diseños.

¿Por qué tan serio?

La princesa y el guisante

Exhibicionismo

Antiguas diversiones

Caballo de Troya

Fósil misterioso

Autopsia de Roswell

Metodos vudú alternativos

Usted está aquí


Elvis está vivo

Pobre piñata

Modelo anoréxica

Proceso del esritor fantasma

Típica foto de turista v2

Clásico coctel molotov

Suerte

Adios mundo cruel

Marque el lugar de la X

Tengo que atraparlos a todos

Contra todos los pronósticos

Una noche loca

Página de Nacho 'Naolito' Díaz
Nacho en Devian Art