Fuente: Infografías en castellano
martes, 12 de junio de 2012
lunes, 11 de junio de 2012
Aumentan día a día niños migrantes solos, detenidos en la frontera México - EE.UU.
- El 80% de los menores detenidos en la frontera provienen de México, aunque en los centros de albergue hay más guatemaltecos, salvadoreños y hondureños. Sin embargo, muchos no entran en la estadística porque nunca llegan a atravesar la frontera.
- En el 2011 las autoridades estadounidenses entregaron al Instituto nacional de Migración (INM) 14.237 niños y jóvenes de diferentes nacionalidades que se encontraban viajando solos en la frontera con México.
- Algunos niños logran traspasar la frontera, otros mueren en el camino o son recogidos por las redes de prostitución, y el resto se ven obligados a ser mulas de los carteles de la droga.
- La ley estadounidense específicamente restringe la posibilidad de que los menores indocumentados puedan tener representación legal: no provee defensores públicos ni destina fondos para pagar abogados privados.
Daniel planificó por meses su salida de Nayarit, México, rumbo al norte: quería buscarse un empleo en construcción en Estados Unidos. Intentó cruzar por el mar, entre Tijuana y San Diego, pero le entró miedo. Con sus ahorros decidió contratar un coyote, que lo ayudó a sortear en bote el Río Grande.
Pero cuando llegó a la orilla estadounidense lo interceptó la patrulla fronteriza y entró esposado a la tierra de su "sueño americano". Tenía 16 años.
María viajó desde Guatemala y lo tuvo difícil: tardó semanas en atravesar México y se enfrentó a robos y vejaciones. Ella, que había huido de su hogar precisamente escapando de los abusos familiares. Desde los 14 años que estaba sola, como empleada doméstica primero y en la travesía de una inmigrante indocumentada después. También fue aprehendida y su primer destino en el país del norte fue un centro de menores detenidos en Miami.
Ellos, María y Daniel (nombres falsos con los que dan testimonio), son apenas una muestra de un patrón migratorio que está cambiando: cada vez son más los menores no acompañados que intentan ingresar sin papeles en EE.UU.
Desde octubre pasado a marzo de este año, 5.252 menores de 18 años pasaron a la custodia de las autoridades estadounidenses tras ser detenidos en la zona fronteriza, lo que representa un aumento de 93% respecto del mismo período de 2011, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos.
"Tienen entre 14 y 17 años en su mayoría, y pasan semanas o incluso meses en un viaje peligrosísimo. En sus relatos se repiten las denuncias de violaciones por parte de contrabandistas, las agresiones físicas, los engaños para quitarles dinero", señaló a BBC Mundo Michelle Abarca, abogada de la organización Americans for Immigrants Justice que representa legalmente a María y a otros niños detenidos.
Salto estadístico
La tendencia no es nueva: en 2004, unos 5.000 menores fueron referidos a la Oficina para la Reubicación de Refugiados (ORR en inglés), a cargo de derivarlos a centros de custodia donde enfrentarán su correspondiente proceso legal. En 2011, la cifra total fue de 6.800.
Pero lo que llama la atención de los expertos es el aumento experimentado en los últimos seis meses: en abril se superó ya la marca de 6.000 casos y se calculan 8.000 para finales de junio, según datos difundidos en un foro de migración organizado por Universidad de San Diego.
"Tenemos que considerar que estos son sólo los menores que son aprehendidos. Las estadísticas sólo permiten identificar a aquellos que son referidos a las agencias gubernamentales, pero no incluye a los que efectivamente logran entrar sin ser detectados", señaló a BBC Mundo David Shirk, director del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego.
El fenómeno contrasta, además, con las tendencias migratorias generales, que denotan una merma en el flujo de recién llegados. El Centro Hispano Pew publicó en abril un informe en el cual señala que, por primera vez en cuatro décadas, el tránsito de inmigrantes por la frontera sur da "balance cero": cada vez vienen menos, y son tantos como los que se van de EE.UU.
"El súbito incremento en el número de menores no acompañados es aún más notable si consideramos esa merma", confirmó Shirk.
Cada vez es más difícil cruzar la frontera de México a EE.UU., no sólo por el control oficial sino por voluntarios antiinmigrantes.
Las organizaciones sociales que trabajan en la zona limítrofe no cuentan con respuestas contundentes para explicar este aumento.
No se ha hecho aún investigación suficiente, dicen, y los argumentos que dan los niños detenidos para explicar sus casos no han variado de los de hace unos años: vienen en pos de un mejor pasar económico, buscan a familiares emigrados anteriormente o escapan de condiciones socioeconómicas o personales adversas en sus países.
Pero los expertos ensayan varias hipótesis: la más aceptada está basada en la "paradoja" que resulta de una frontera cada vez más custodiada.
"La seguridad en el borde mexicano-estadounidense se ha incrementado en los últimos años y, a mayor control, más probable es que las familias migrantes se dividan. Los hombres cruzan primero y luego mandan traer a sus familias", señaló el director del Instituto Transfronterizo.
Foto del film Babel, en momentos donde Amelia, la niñera mexicana de una familia americana adinerada, vaga perdida en el desierto de la frontera México-USA. Imagen tomada de Open democracy.
Muchos trabajadores estacionales que venían a Estados Unidos para las cosechas y luego regresaban a sus países, deciden ahora quedarse. Cruzar se ha hecho más costoso y peligroso y prefieren vivir sin papeles a arriesgarse a repetir la hazaña el año próximo.
También se ha registrado un aumento en el número de mujeres que migran, lo que incrementa la probabilidad de que a esas madres le sigan más tarde sus hijos.
Asimismo, los brotes de violencia en Centroamérica pueden servir para explicar el fenómeno.
"Los estudios indican que se ha incrementado el número de menores centroamericanos, lo cual creemos que puede en parte deberse a un incremento de la violencia urbana en esa región", indicó a BBC Mundo Betsy Cavendish, directora ejecutiva de Apleseed, una organización que coordina el trabajo de abogados pro bono para menores detenidos.
Mexicanos o centroamericanos
La otra realidad que opacan las cifras es la de los niños no acompañados de origen mexicano.
Muchos de los que intentan pasar y son atrapados por la custodia fronteriza no están contabilizados en esos 5.252 casos de los últimos seis meses. ¿Por qué? Porque la mayoría de quienes vienen del país limítrofe son deportados en cuestión de días, tal como permiten los convenios entre países que están en vigor, en lugar de pasar a manos de las dependencias gubernamentales estadounidenses que se encargan de los niños de otras nacionalidades.
Las cifras parecen confirmarlo: durante 2009, la Oficina de Aduana y Protección de Frontera (CBP en inglés) informó de 15.500 detenciones de menores mexicanos. Más del triple de los casos que son derivados a instituciones como el ORR o la División de Servicios para Menores No Acompañados (DUCS).
"En un caso típico, estos niños mexicanos no llegan a ver a asistentes sociales o abogados. En promedio, lleva dos días completar el proceso de deportación y devolverlos a las autoridades de su país", señaló Cavendish.
De acuerdo con una investigación de Appleseed, 80% de los menores detenidos en la frontera provienen de México.
Mientras muchos de ellos son directamente deportados, los de otras nacionalidades -mayoritariamente guatemaltecos, salvadoreños y hondureños- pasan a refugios de la DUCS y esperan que se les inicie un proceso legal de final incierto.
Pueden ser expulsados más tarde, o bien calificar para un permiso de estadía si, por ejemplo, se prueba que han sido víctimas de abuso en sus países de origen.
Fuente: BBC
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viernes, 8 de junio de 2012
Microondas para 'enfriar' manifestaciones: EE. UU. prueba su arma invisible antidisturbios
La infantería de marina de Estados Unidos ha llevado a cabo la primera prueba en público de su nuevo armamento no letal: un sistema de repulsión activa o ADS (según sus siglas en inglés). Se trata de un 'cañón' que dispara un haz de microondas a una distancia de hasta mil metros y que provoca un calentamiento tan molesto que obliga al 'blanco' a huir asustado.
Según Tracy Tafolla, la directora de la empresa Directorado Сonjunto de Armas No Letales, este ingenio antidisturbios es el más seguro de todos fabricados hasta la fecha. "No lo ves, no lo oyes, no lo hueles. Sólo lo sientes", dijo.
Varios periodistas que asistieron al ensayo del prototipo comentaron que los rayos que emite el arma te hacen sentir como si estuvieras en un horno. Para prevenir posibles daños a la salud, el rayo se apaga automáticamente tras permanecer activo durante tres segundos.
En resultado, de las más de 11.000 personas que participaron en los test, dos de ellas sufrieron quemaduras de segundo grado.
Según sus creadores, el arma es mucho más segura que los gases lacrimógenos y las balas de goma aplicadas hoy en día. El Pentágono aún no ha encargado la nueva arma, pero los fabricantes aseguran que todo está listo para su aplicación.
Fuente: Sott.net
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'El banquero de dios' temía ser asesinado por los poderosos del Vaticano
Una historia de mafiosos con sotana...

- La policía encuentra en casa de Gotti Tedeschi un expediente sobre blanqueo de dinero en el Vaticano

El economista Ettore Gotti Tedeschi, de 67 años, fue llamado en 2009 por su amigo Benedicto XVI para que intentara adecentar las cuentas del Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como el Banco Vaticano. No mucho tiempo después de asomarse a aquel abismo con olor a azufre, Gotti Tedeschi, perteneciente al Opus Dei, entendió que la hazaña no solo era difícil, sino peligrosa, muy peligrosa. Lo de menos era chocar con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, o que –como sucedió hace 15 días— lo despidiesen con cajas destempladas. El banquero de Dios temía algo peor, y así se lo dejó por escrito a dos íntimos amigos suyos junto a un expediente con documentación sensible: “Si me asesinan, aquí dentro está la razón de mi muerte”.
La policía se presentó el lunes por sorpresa en la casa de Gotti Tedeschi en Piacenza y en sus oficinas de Milán. Un agente de los Carabinieri le informó de que su presencia allí no tenía nada que ver con su expulsión del Banco Vaticano, sino para investigar, por orden de un juez de Nápoles, un turbio asunto de comisiones ilegales en la venta de helicópteros a India relacionado con el grupo Finmeccanica y la Liga Norte. Gotti Tedeschi respiró tranquilo: “¿A un registro? He pensado que veníais a pegarme un tiro”. Poco después, los policías, dirigidos por el capitán Pietro Raola Pescarini, encontraban entre las pertenencias del banquero “un par de dossiers dirigidos a los amigos de más confianza”, a quienes ya habría advertido de viva voz: “Si me asesinan, buscad en estas cartas”. Se trata de centenares de páginas sobre importantes personajes de la Santa Sede, como el citado cardenal Bertone o el secretario particular del Papa, George Gänswein, con los que Gotti Tedeschi habría hablado, entre otros asuntos, sobre el gran escándalo del blanqueo de capitales en el Banco Vaticano.
Pero no solo. Las memorias intervenidas al ya exbanquero de Dios contienen numerosos apuntes que probarían un rosario de operaciones ilícitas de todo tipo amparadas por la opacidad del IOR. Los medios italianos dan por hecho que existen anotaciones sobre la intervención directa de importantes prelados, faccendieri –esa palabra italiana que retrata todo un mundo de negociantes y conseguidores-- e influyentes políticos italianos, así como correos electrónicos muy comprometedores e incluso el número de cuentas corrientes repletas de dinero de dudosa procedencia. Una de las “ventajas” tradicionales del Instituto para las Obras de la Religión es su gran capacidad para lavar dinero sucio –de la política, de la economía— o incluso manchado con sangre, ya fuera de la Mafia o de bandas de criminales como la de La Magliana, que dominó Roma entre mediados de los 70 y los 90, y uno de cuyos últimos capos, Enrico de Pedis, fue enterrado entre cardenales en la basílica de San Apolinar.
La sorpresa inicial del banquero al ver a los policías –prácticamente nadie se creyó en Italia que el registro obedeciera en realidad a un asunto distinto al Vaticano y sus cuervos— se quedó en nada en comparación con la de los policías al encontrar un material tan sensible. Tanto que, después de tres horas de interrogatorio y de fotocopiar los expedientes secretos de Gotti Tedeschi, los investigadores decidieron llamar al fiscal jefe de Roma, Giuseppe Pignatone, quien –dada la gravedad del hallazgo— tomó un avión y voló a Milán para hacerse cargo de la investigación. El problema de Finmeccanica, los helicópteros y el muy tramposo partido de Umberto Bossi se quedó en una cuestión menor. Ahora el objetivo –buscado o no— vuelve a ser el lavado de dinero en el Banco Vaticano.
A media tarde de este jueves, un mensaje enviado a este periódico por Fabio Palazzo, el abogado de Gotti Tedeschi, informaba de que, “entre el material incautado estaban los apuntes de trabajo que contenían elementos útiles para rebatir las acusaciones que le habían sido hechas cuando le retiraron la confianza como presidente del IOR”. Pero hay una línea del mensaje donde se siente hasta qué punto Gotti Tedeschi sigue temiendo la ira vaticana: “Quiero subrayar el hecho”, dice el abogado, “de que el señor Gotti Tedeschi no entregó espontáneamente, es decir por su decisión, material alguno a los fiscales. Los fiscales de Nápoles y Roma se han hecho del material a través de un secuestro como resultado de las pesquisas ejecutadas por orden de la fiscalía de Nápoles”. Un mensaje a sus enemigos de la Curia: no soy un chivato.
Después de casi tres años como banquero de Dios –desde septiembre de 2009 a finales de mayo de 2012--, Gotti Tedeschi tuvo miedo. No ya del olor a azufre, sino de que alguien de la Curia quisiera ponerlo a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro, ese que desprende –como bien sabía el doctor Juvenal Urbino de García Márquez-- un olor inconfundible a almendras amargas.
Fuente: El País
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Pero no solo. Las memorias intervenidas al ya exbanquero de Dios contienen numerosos apuntes que probarían un rosario de operaciones ilícitas de todo tipo amparadas por la opacidad del IOR. Los medios italianos dan por hecho que existen anotaciones sobre la intervención directa de importantes prelados, faccendieri –esa palabra italiana que retrata todo un mundo de negociantes y conseguidores-- e influyentes políticos italianos, así como correos electrónicos muy comprometedores e incluso el número de cuentas corrientes repletas de dinero de dudosa procedencia. Una de las “ventajas” tradicionales del Instituto para las Obras de la Religión es su gran capacidad para lavar dinero sucio –de la política, de la economía— o incluso manchado con sangre, ya fuera de la Mafia o de bandas de criminales como la de La Magliana, que dominó Roma entre mediados de los 70 y los 90, y uno de cuyos últimos capos, Enrico de Pedis, fue enterrado entre cardenales en la basílica de San Apolinar.
La sorpresa inicial del banquero al ver a los policías –prácticamente nadie se creyó en Italia que el registro obedeciera en realidad a un asunto distinto al Vaticano y sus cuervos— se quedó en nada en comparación con la de los policías al encontrar un material tan sensible. Tanto que, después de tres horas de interrogatorio y de fotocopiar los expedientes secretos de Gotti Tedeschi, los investigadores decidieron llamar al fiscal jefe de Roma, Giuseppe Pignatone, quien –dada la gravedad del hallazgo— tomó un avión y voló a Milán para hacerse cargo de la investigación. El problema de Finmeccanica, los helicópteros y el muy tramposo partido de Umberto Bossi se quedó en una cuestión menor. Ahora el objetivo –buscado o no— vuelve a ser el lavado de dinero en el Banco Vaticano.
A media tarde de este jueves, un mensaje enviado a este periódico por Fabio Palazzo, el abogado de Gotti Tedeschi, informaba de que, “entre el material incautado estaban los apuntes de trabajo que contenían elementos útiles para rebatir las acusaciones que le habían sido hechas cuando le retiraron la confianza como presidente del IOR”. Pero hay una línea del mensaje donde se siente hasta qué punto Gotti Tedeschi sigue temiendo la ira vaticana: “Quiero subrayar el hecho”, dice el abogado, “de que el señor Gotti Tedeschi no entregó espontáneamente, es decir por su decisión, material alguno a los fiscales. Los fiscales de Nápoles y Roma se han hecho del material a través de un secuestro como resultado de las pesquisas ejecutadas por orden de la fiscalía de Nápoles”. Un mensaje a sus enemigos de la Curia: no soy un chivato.
Después de casi tres años como banquero de Dios –desde septiembre de 2009 a finales de mayo de 2012--, Gotti Tedeschi tuvo miedo. No ya del olor a azufre, sino de que alguien de la Curia quisiera ponerlo a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro, ese que desprende –como bien sabía el doctor Juvenal Urbino de García Márquez-- un olor inconfundible a almendras amargas.
Fuente: El País
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